Funes da marcha atrás en la compra de aviones brasileños

martes 1 de febrero de 2011 0 comentarios

Funes dice que no comprará los aviones brasileños
Por Ernesto Rivas Gallont

Ayer, en la entrevista que el Presidente Funes concedió a Ernesto López de Megavisión, dijo que antes de comprar los aviones de guerra brasileños Super Tucanos, tenía que resolver problemas más apremiantes en educación y salud pública, lo que equivale a decir que nunca él va a comprar esos aviones.

La declaración enfática de Funes, que repitió varias veces en su respuesta a la pregunta de Ernesto, es un saludable giro de 180 grados a la posición adoptada anteriormente cuando, además, se dijo con insistencia, citando a Embraer, la fábrica de los aviones en Brasil, que ya la orden estaba colocada, no por 10 aviones como se había informado aquí, sino que por 16.

En un post publicado en este espacio el 7 de diciembre de 2010 nosotros dijimos que la compra de esos aviones estaba siendo seriamente cuestionada por los ciudadanos y la mayoría de los diputados. Solo algunos del PCN y de GANA la están apoyando con argumentos tan pero tan ridículos como el que esgrime el diputado Gallegos de GANA que dijo el otro día que quien no aprobara esa compra sería un mal ciudadano.

Agregamos que había mucha tela que cortar y nos preguntamos ¿Quién y cómo decidió la compra? ¿Cuál fue el proceso de decisión? ¿Por qué aviones brasileños? ¿Cuánto van a costar exactamente? ¿Quién o quiénes son los intermediarios? ¿Es solo el Presidente Funes el responsable de tomar la decisión? ¿Si no lo es, quién o quiénes son los otros responsables? ¿Han recibido asesoría para decidir la compra? ¿De parte de quién?

Evidentemente, Funes ha sentido la presión y descontento ciudadanos e inteligentemente ha decidido posponer indefinidamente la compra de los aviones.

Más vale tarde que nunca y nosotros felicitamos al presidente por su decisión.

Fuente: Blog de Neto Rivas

Agenda Funes – Obama: Seguridad , Pobreza, Comercio, Migración y Energía

El canciller salvadoreño Hugo Martínez viajará el miércoles a Washington para coordinar con el Departamento de Estado la agenda que desarrollará el presidente estadounidense Barack Obama en su visita a El Salvador en marzo, informó este lunes una portavoz.

"La visita a Washington del canciller es para reunirse con el subsecretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela", declaró a la AFP la jefe de prensa de la cancillería, Jannet Rivas.

Luego de la reunión de esta semana en Washington, se espera que Valenzuela llegue la segunda semana de febrero a San Salvador para "afinar" la agenda, señaló la portavoz.

Durante su visita a Washington, Martínez también acompañará en un acto oficial a la primera dama salvadoreña, Vanda Pignato.

Según la cancillería, los cinco puntos de la agenda de Obama en El Salvador son seguridad regional, lucha contra la pobreza, relaciones económicas, migración y energía renovable,

Estados Unidos cuenta con una Iniciativa de Seguridad Regional para América Central, con un presupuesto de unos 130 millones de dólares.

Obama visitará San Salvador en marzo de 2011, en el marco de una gira latinoamericana que también incluirá Chile y Brasil.

Fuente: LPG

,

Funes se impone en la Asamblea Legislativa

Ejecutivo gana pulso a Asamblea en Ley de Acceso a la Información
Por Patricia Carías y Rodrigo Baires Quezada

FMLN, Gana y PCN parecen listos para aprobar una de las principales objeciones del presidente de la República a la Ley de Acceso a la Información, concediéndole el año de plazo que pide para que la normativa cobre vigencia, en lugar del mes que estableció el decreto emitido en diciembre pasado (Foto Casa Presidencial: Fotos con periodistas).

Este lunes, el subsecretario de Transparencia, Marcos Rodríguez, justificó la petición del gobernante Mauricio Funes alegando que los 12 meses son indispensables para poder echar a andar el Instituto de Acceso a la Información, el conjunto de reglamentos necesarios para acompañar la ley y poner a disposición del público toda la información de las carteras adjuntas al Ejecutivo. Las explicaciones que dio parecieron convencer a todos los partidos, con excepción de Arena.

El pasado 5 de enero, Funes devolvió la Ley de Acceso a la Información a la Asamblea Legislativa con siete observaciones. La principal: ampliar el plazo para la entrada en vigencia de la nueva legislación, solicitando un año frente a los 30 días dispuestos en la ley aprobada por el parlamento.

Rodríguez aseguró que, de enmarcarse en el plazo previsto por los diputados, esta era una ley sin aplicación práctica por falta de recursos económicos y por los plazos necesarios para generar toda la institucionalidad alrededor de ella. “Lo que estamos argumentando en la actualidad es que la ley puede entrar en vigencia dentro de unos dos meses. Pero el punto es el calendario de los distintos componentes que tiene la ley para que funcione realmente”, dijo.

Según el documento entregado a los diputados de la Comisión de Legislación de la Asamblea, sólo la preparación de la entrada en funcionamiento del Instituto de Acceso a la Información Pública necesita de por lo menos 248 días. En ellos se incluye 90 días para la elaboración de reglamentos, 90 días para un proceso abierto de definición de candidatos, ocho días para la recepción de ternas y 60 días para la elección y designación de los titulares.

Paralelamente, sólo en el Ejecutivo se necesitarían 56 semanas (un año más una semana) para la creación de las oficinas de transparencia en cada una de sus dependencias. Este proceso incluiría la creación de sus propios reglamentos internos, la contratación de personal –al menos cuatro personas, en promedio- y la creación de una base de datos con archivos digitalizados para poder atender las peticiones de información de los ciudadanos. Este último paso sería el más difícil porque tiene como requisito previo el cumplimiento de las leyes propias de casa institución.

Del otro lado de la moneda estaría la inversión económica necesaria para que la ley funcione realmente. Sólo para el Instituto, la subsecretaría de Transparencia estima que serán necesarios 2 millones de dólares para el primer año de funcionamiento, un monto similar al que se invirtió en el Tribunal de Ética Gubernamental. Además, se necesitarían 231 mil 400 dólares por cada una de las 83 instituciones adjuntas al Ejecutivo. “Todos sabemos cómo están las finanzas del Estado y estamos hablando de 19.9 millones de dólares que no se tienen en este momento”, dijo Rodríguez.

Este dato contrasta con las estimaciones que hizo la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), que hace una semana reveló que el costo de implementar la normativa no superaría los 8 millones de dólares, a juzgar por las experiencias de otros países.

“Esta es una ley de acceso a la información pública de tercera generación y sería una lástima que no aprendiéramos de los errores de otros países que han tratado de echar a andar leyes iguales y que no han podido por estos puntos que señalamos”, dijo Rodríguez, en clara referencia a los problemas encontrados en Chile, México y Colombia, donde se tuvo plazos cortos, falta de recursos y problemas en la gestión documental. “Quiero disipar la idea de que esto es cuestión de organizar unos cuantos papelitos y ya. Esto no es falta de voluntad política”, aseguró.

Roberto d’Aubuisson, diputado de Arena, objetó las apreciaciones del subsecretario de Transparencia y aseguró que los plazos eran, en todo caso, exagerados y que los fondos podrían salir de la partida de gastos imprevistos de cada institución. Además, recordó que ya existen algunos esfuerzos del Ejecutivo de poner a disposición cierto tipo de información en diferentes dependencias.

Desde cuando Funes pidió ampliar a un año el plazo de implementación de la ley, el partido Arena acusó al gobernante de tratar de pasar la mayor parte de su quinquenio sin la ley.

Sin embargo, para FMLN, PCN y Gana, la presentación y los razonamientos de Rodríguez significaron un cambio en su percepción sobre los plazos propuestos. “Es que nuestro país ha tenido un desorden en la información y no es tan fácil venir a ordenarla. Además, por seguridad hay que digitalizarla”, dijo Margarita Velado, diputada del Frente.

Antonio Almendáriz, diputado pecenista, incluso reconoció que el modelo de análisis planteado por la Subsecretaría de Transparencia debería ser el que se aplicara a todo tipo de legislación y aclaró que su partido está reconsiderando los tiempos propuestos por el Ejecutivo y que algunos están bien justificados.

Guillermo Gallegos, diputado de Gana, apoyó dar el año que pide el presidente. “Que se vote a favor del plazo presidencial. Si acatamos las observaciones, ya para febrero del otro año tendríamos ley”, dijo.

Según el acuerdo tomado por la comisión legislativa, esta se reunirá el próximo lunes para escuchar las conclusiones finales de cada grupo parlamentario sobre las observaciones presidenciales y, de haber correlación de votos, se podría sacar un dictamen favorable para la ley.

Para atender las observaciones del gobernante solo hacen falta 43 votos. FMLN, Gana y PCN suman 60.

Fuente: EL Faro

,

Ola de cambio en el mundo árabe

Por La gran marcha contra Mubarak reúne a cientos de miles de egipcios
ElBaradei insta a Mubarak a abandonar el poder antes del viernes para evitar "un baño de sangre".-Jóvenes, estudiantes, profesionales y familias enteras se reúnen en la plaza de Tahir, donde la oposición espera juntar a más de un millón de personas
POR ENRIC GONZÁLEZ

Cientos de miles de personas participan a estas horas en la gran marcha convocada por el movimiento opositor en el centro de El Cairo para exigir la dimisión del presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el final de sus 30 años de régimen. La cadena de televisión Al Yazira, cuyas cámaras siguen en directo el desarrollo de la marcha, asegura que la protesta ha reunido a un millón de personas. Desde las once de la mañana (hora española), la plaza de Tahir (de la Liberación), epicentro de las protestas para exigir reformas democráticas en el país árabe, es escenario de la multitudinaria manifestación bajo el lema "Abajo Mubarak, todos contra Mubarak".

El líder opositor y premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei, que participa en la marcha, ha instado al presidente egipcio a que abandone el poder y salga del país antes de este viernes para evitar "un baño de sangre". Toda la oposición, incluido los Hermanos Musulmanes, la gran fuerza islamista de Egipto, acaba de llegar a un acuerdo basado en cuatro puntos: 1) Que Mubarak deje el poder 2) Disolución del Parlamento 3) Nueva Constitución 4) Creación de un Gobierno de transición.

Además, se constituirá un grupo de sabios encargado de establecer los mecanimos de diálogo para ordenar la transición, en el que participarán El Baradei, Amr Musa (secretario de la Liga Árabe) y Ahmed Zewail (premio Nobel de Química en el año 1999), que reside actualmente en Estados Unidos y ha sido llamado para participar en este cónclave. Se espera su llegada a El Cairo esta misma tarde.

Mosaico social

En la protesta participa un amplio espectro de la sociedad egipcia: gente joven, estudiantes, profesionales, familias enteras con sus hijos, muchos de ellos bebés, y egipcios con mayor poder adquisitivo que están aportando dinero para sufragar la comida y el agua para la multitud. Cada uno cuenta su historia, cómo está viviendo estos ocho días de revolución ciudadana contra la opresión de un régimen que parece tocar a su fin. En el centro de la plaza, además de pancartas en las que se reclama la salida de Mubarak y el regreso de la democracia, se ha instalado una gran pantalla en la que se están proyectando fotos de las protestas para romper así la censura de la prensa oficial egipcia, que no está informando de lo que ocurre en la calle.

"Hemos hecho la parte más difícil tomando las calles. Ahora depende de los intelectuales y los políticos que lleguen a un acuerdo y nos ofrezcan alternativas", asegura Walid Abdel-Muttaleb, un hombre de 38 años que ha secundado la marcha.

Ya desde primera hora la plaza ha ido llenándose de miles de personas que se han unido a aquellos que, una noche más, han acampado en la plaza desafiando el toque de queda impuesto por el Gobierno cuando se iniciaron las protestas hace ocho días con el balance provisional de 125 muertos.

El Ejército, testigo de la protesta

Después de que ayer el Ejército considerara "legítimas las protestas" y anunciara que "no recurrirá al uso de la fuerza contra el pueblo", el despliegue de soldados esta mañana alrededor de la plaza tiene como misión canalizar la entrada a la misma de los miles de manifestantes. La gente se agolpa en torno a las dos únicas vías para acceder al recinto, porque las otras cinco calles que culminan en la plaza han sido cerradas por los soldados como medida de seguridad. Los uniformados que flanquean las entradas se ciñen a identificar a los manifestantes y, si acaso, revisan las mochilas o bolsas que portan consigo. Los cientos de periodistas internacionales que cubren la crisis en Egipto tampoco están teniendo problemas para entrar e informar desde el interior de la plaza.

El Cairo no es la única ciudad donde hoy el movimento anti Mubarak exhibe su fuerza. En Alejandría (al norte del país) se desarrolla otra marcha del millón. Para amortiguar el impacto de ambas movilizaciones, el Gobierno ha decretado el cierre del servicio ferroviario y de muchas carreteras.

Entretanto, ElBaradei, en declaraciones recogidas por The Independent, se ha mostrado convencido de que Estados Unidos, tradicional aliado de Mubarak, ha perdido la confianza en él y es consciente de que sus días "están contados", al tiempo que ha condenado los "actos criminales" cometidos por el régimen para perpetuarse.

A la cascada de peticiones de libertad se ha unido hoy el primer ministro turco, el islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, que ha recomendado a Mubarak que "escuche las demandas" de sus ciudadanos. "Escucha las protestas y las demandas extremadamente humanistas de los ciudadanos", ha señalado Erdogan durante un discurso ante los miembros del partido gobernante AKP."Atiende sin dudarlo las demandas de libertad de los ciudadanos", ha añadido.

Hacia un frente común

La balanza egipcia parece definitivamente decantada. Un portavoz militar anunció anoche que el Ejército considera "legítimas" las reivindicaciones populares y que no reprimirá la revuelta. Muy significativamente, la declaración fue ayer emitida por la televisión oficial de Egipto. El fin del faraón podría estar muy próximo. Con Internet inhabilitado desde hace cinco días, Facebook y Twitter , las herramientas que sirvieron para convocar las primeras protestas, y el anuncio del ministro de información de que en las próximas horas cortarán las redes móviles, ha dejado paso a medios menos sofisticados. Durante todo el día de ayer, los jóvenes recorrieron con megáfonos la plaza de la Libertad, el simbólico epicentro de la revolución, llamando a la gente a acudir hoy a la gran protesta cuando se cumple la primera semana de revuelta. "Abajo Mubarak, todos contra Mubarak", gritaba una muchacha a través del altavoz. "Pueblo egipcio, únete a nosotros, no dejes que te callen", se desgañitaba.

Los convocantes de la protesta seguían con su revolución sin ocuparse demasiado de lo que ocurría en los despachos, donde la clase política egipcia intentaba ponerse de acuerdo sobre cómo encarrilar una transición que depende de que el faraón Hosni Mubarak abandone su trono . "Son los jóvenes los que siguen liderando este movimiento", explicaban algunos de los representantes del movimiento opositor Ghad, dirigido por Ayman Nour. "Estamos unificándonos en un frente común", decía un dirigente del grupo disidente Wafd.

"No es el momento de estar pendientes de quién liderará el cambio de Gobierno", afirmaba Mohamed Waget, líder de los socialistas revolucionarios. "Aún permanecen divididos y es necesario que primero se pongan de acuerdo entre ellos. Nosotros lo único que queremos es ver al mayor número de gente en las calles". Para lograrlo, señalaba que la línea telefónica fija y los móviles, que siguen dando problemas, han sido los transmisores principales. Ante ello, Google anunciaba esta madrugada (hora española) que ha desarrollado una herramienta para que los ciudadanos puedan tuitear pese a la interrupción de las comunicaciones móviles e Internet (Foto AP: Mujeres corean eslóganes contra Mubarak)

La compañía, explica, ha puesto a disposición de los usuarios tres teléfonos internacionales en los que pueden dejar un mensaje de voz y el servicio instantáneamente tuitea el mensaje con el tema #egypt. Los tres números para llamar son +16504194196 o +390662207294 y +9731699855.

El día comenzaba ayer con una convocatoria de huelga de transportes que dejaba sin acceso a la capital a quienes se acercan desde las poblaciones del valle del Nilo. Tampoco daba mucha confianza a los manifestantes que permanecían al anochecer en los jardines de la plaza el regreso de la policía a las calles. "Muchos de nosotros hemos decidido pasar aquí la noche, en previsión de que mañana intenten impedírnoslo", aseguraba Mahmud que, con su padre y sus dos hermanos acarreaba mantas, comida y agua.

Tanto los políticos como la sociedad civil esperan repetir hoy el éxito de participación que las protestas han tenido desde que hace una semana estalló una revuelta que quiere llevarse por delante 30 años de dictadura. "La marcha del millón", explica Waget, "es nuestro objetivo". "Queremos la derrota del sistema", abundaba Jaled Abo Aeda, líder sindical independiente. "Y para eso vamos a conseguir que todos estén en la calle".

El descontento de la población, que empieza a sufrir los efectos del desabastecimiento, puede incidir en el resultado de la convocatoria. No hay dinero en los cajeros automáticos y, previsiblemente, millones de funcionarios y jubilados no van a poder cobrar sus salarios y pensiones. Tampoco ayuda el hecho de que comprar pan, la base de la alimentación del pueblo egipcio, empiece a resultar una complicada aventura. A primera hora de la mañana de ayer, un anciano cargado con un enorme cesto de hogazas era abducido por una multitud que se llevaba las tortas de pan de veinte en veinte, sin escuchar las súplicas del vendedor para hacer un reparto más equitativo de la mercancía.

"Ya queda cada vez menos. Si no lo conseguimos este martes [por hoy] lo haremos el viernes. Saldremos todos los días hasta que acabemos con el régimen de Hosni Mubarak", concluye el socialista radical Waget.

El vicepresidente de Egipto, Omar Suleiman , afirmó ayer que Mubarak le ha pedido iniciar un diálogo con todos los partidos políticos sobre las demandas de los manifestantes que piden reformas constitucionales y legislativas.

Protestas "legítimas"

Desde el estallido del movimiento popular contra la dictadura, las esperanzas de los egipcios se depositaron en el Ejército. Los militares son queridos por la gente y claramente cortejados por la incipiente plataforma política de oposición. También constituyen, sin embargo, la columna vertebral del régimen: el presidente Mubarak es un hombre del Ejército, como lo fueron los dos anteriores presidentes, Nasser y Sadat, y como lo son el nuevo vicepresidente, Omar Suleimán, y el nuevo primer ministro, Ahmed Shafik. Esa ambivalencia explica la extraña pasividad y la difícil neutralidad mantenida hasta ahora por la institución.

El Ejército egipcio es a la vez poderoso e impotente. En una situación de suspenso, como la que vive el país desde el colapso policial del viernes, los militares son percibidos como la fuerza capaz de decantar los acontecimientos a favor del régimen o a favor de la democratización. Pero, por más que la población respete a los militares, resulta evidente que el fracaso de Mubarak es también su fracaso. Cuesta imaginar un gesto de la cúpula militar contra Mubarak, el héroe de la guerra de 1973, si éste no decide por fin dejar el poder: el riesgo de división en el propio Ejército sería alto y una crisis interna entre los militares tendría efectos devastadores.

La señal emitida anoche fue la más clara hasta ahora. No incluía crítica alguna hacia Mubarak ni sugería la necesidad de que dimitiera. Sin embargo, daba un espaldarazo a la protesta contra el presidente: "Vuestras fuerzas armadas, muy conscientes de la legitimidad de vuestras demandas, están dispuestas a asumir su responsabilidad respecto a la seguridad de la nación y sus ciudadanos y afirman que la libertad de expresión pacífica está garantizada para todos". A continuación, se instaba a la población a evitar la violencia y los saqueos.

Si algún egipcio temía aún que participar en las marchas de hoy entrañara el riesgo de choques violentísimos como los registrados el viernes entre la policía y los manifestantes, pudo quedarse tranquilo. La declaración militar se interpretó como una invitación a salir a la calle para exigir el fin de Mubarak.

A nivel muy distinto, el comunicado coincidía en su espíritu con unas palabras pronunciadas por la mañana por el comandante de una unidad de blindados estacionada en el centro de El Cairo. El comandante comentó, a título personal, que los mandos militares eran "muy conscientes" de lo que ocurría. "Como la mayoría de mis compañeros, he estudiado en una academia militar estadounidense y hablo inglés, veo televisión y leo prensa del extranjero, sé lo que el mundo espera de Egipto y de nosotros y tengo mis propias opiniones", dijo.

Puede suponerse que ese comandante y el conjunto de los mandos, incluyendo la veterana cúpula, conocían sus limitaciones. El profesor Ibrahim Awad, de la Universidad Americana de El Cairo, subrayó esas limitaciones: "Egipto es un país demasiado complejo como para que el Ejército desee hacerse con el poder". "Una de las razones del fracaso de Mubarak y su régimen es precisamente que se ha gobernado con un simplismo militar y eso ya no es viable", dijo Awad.

La liberalización de la economía egipcia y su engranaje con la economía global ha creado riqueza, pero el corsé político y social de la dictadura ha hecho que esa riqueza quedara en manos de muy pocos y agravara las desigualdades y la corrupción. La democratización, según Awad, solo sería posible "mediante un gran pacto civil al margen del Ejército".

Desde que estalló el movimiento revolucionario, hace una semana, el Ejército ha jugado con dos barajas. Se ha atenido a las reglas de un régimen que es el suyo, sus jefes han obedecido respetuosamente a Mubarak, ha ordenado toques de queda, ha protegido desde que desapareció la policía las sedes gubernamentales. Y a la vez ha hecho guiños a la revuelta, se ha coordinado con los manifestantes (ayer los soldados trabajaban codo con codo con los organizadores de la protesta en la plaza de la Libertad), no ha hecho esfuerzo alguno por imponer el toque de queda y ha gozado con la devoción que demuestra la gente.

Ese equilibrismo no podía durar indefinidamente. Era muy difícil mantenerlo ante la jornada crucial de hoy. Al garantizar los derechos de los manifestantes y calificar de "legítimas" sus reivindicaciones, es decir, la exigencia de la dimisión de Mubarak, el Ejército se puso en cierta forma del lado de los manifestantes.

Fuente: EL País