Alvaro Uribe implicado en caso de Eschuchas Telefonicas en Colombia

miércoles 1 de diciembre de 2010 0 comentarios

Un grupo de 43 colombianos, entre los que se encuentran la ex senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba y el ex candidato de Polo Democrático, Gustavo Petro, ha denunciado al ex presidente de Colombia Álvaro Uribe por su supuesta implicación en el escándalo de las escuchas telefónicas ilegales a políticos, jueces, periodistas y defensores de los Derechos Humanos, conocidas como 'chuzadas'.

La denuncia, presentada ante la Comisión de Acusaciones del Congreso, acusa al ex mandatario de haber cometido varios crímenes de lesa humanidad, tortura psicológica y persecución política, entre otros, al ordenar al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) --servicios de Inteligencia colombianos-- la realización de estas escuchas.

El abogado del grupo de denunciantes, Rafael Barrios, indicó que todas las pruebas aportadas junto al escrito se fundamentan en los procesos seguidos por la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Suprema de Justicia contra el ex dirigente, según informa Caracol Radio.

Fuente: Europa Press

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Wikileaks contra el Imperio

Por José Manuel Ortiz Benítez

Al asunto de las filtraciones de la inteligencia estadounidense tiene su cosa, que ya no hay secretos, todo se comparte, hasta lo más feo de nosotros mismos.

El negocio de la diplomacia americana suele ser sucio y cuando las comunicaciones privadas se hacen públicas, también puede ser muy embarazoso.

“¿Cómo es posible que los diplomáticos sean tan locuaces y en los llamados servicios de inteligencia haya gente tan bruta?” se pregunta mi estimable tocayo don Manuel.

El Sr. Julian Paul Assange de Wikileaks ha demostrado otra vez que tiene la sangre fría y un sable largo, muy filudo.

La estocada del australiano ha lastimado la diplomacia estadounidense. La herida es pequeña, pero el daño puede ser incalculable.

Más de 50 toneladas de información en 250,000 mil documentos oficiales clasificados andan por ahí dando tumbos sobre las incontrolables aguas de Internet.

“Córtenle la cabeza a la serpiente” es la frase que la inteligencia americana adjudica al Rey Abdullah de Arabia Saudita - el rey más rico del planeta- cuando éste implora a Washington que ponga fin al programa nuclear de enriquecimiento de uranio de Irán.

Silvio Berlusconi “parece cada vez más ser el portavoz de Putin en Europa” dice otro cable. Esos caballeros tienen una conexión especial, zanja.

Otro cable revela cómo el vicepresidente de Afganistán, Ahmed Zia Massoud, fue autorizado por la Agencia Antidroga de EE.UU. (DEA Drug Enforcement Administration), en coordinación con autoridades locales emiratos, a ingresar 52 millones de dólares en cash en un maletín negro durante una visita oficial hecha a los Emiratos Árabes Unidos. "Se le permitió, en última instancia, ingresar el dinero sin revelar el origen o procedencia" dice el cable. El Sr. Massoud niega haber sacado ningún dinero en cash de Afganistán.

Los cables filtrados revelan cómo Washington usa a sus embajadas en todo el mundo para espiar, catalogar y registrar perfiles de personajes públicos y privados de una manera permanente y sistemática. Ahora va a costar más distinguir entre el diplomático de carrera y el espía a sueldo.

Nadie se escapa del catalogo secreto de Washington, entran al registro, por igual, los países aliados, los países neutrales y los países que Washington considera terroristas y potencialmente conflictivos.

Irán, Corea del Norte, Venezuela, Libia y China aparecen como blanco de comentarios vinculados con el espionaje norteamericano, al igual que gobiernos afines a la Casa Blanca, como Alemania, Pakistán, Francia, Italia, Arabia Saudita o España.

La información que recopila Washington es variopinta, y va desde declaraciones públicas, principios políticos, hasta el número de tarjeta de crédito y la factura telefónica de los espiados.

La información –que no distingue entre lo privado, lo político y lo personal– se sistematiza, y se hace disponible para construir una política sustentada, de acuerdo a los intereses de Washington.

La Secretaria de Estado Hillary Clinton y su equipo no han parado de llamar por teléfono a sus aliados ni en el sagrado momento de “Thanksgiving” para ponerles en sobre aviso de la eventual filtración masiva de los documentos clasificados.

El señor Julian Paul Assange es ahora considerado un terrorista por las nuevas fuerzas electas al Congreso de Estados Unidos. Los más duros del partido republicano están a punto de poner un precio a su cabeza, una cantidad que muchos caza-recompensas creen estará por encima de los 7 dígitos.

El ataque ya ha empezado. Desde el domingo que se produjo la filtración, los servidores del portal de Wikileaks han tenido que ser evacuados al paraguas antisísmico de Amazon para salvarse de un ataque de alta intensidad al que se han visto sometido, en las últimas 48 horas.

Pero don Julian, dueño y fundador de Wikileaks, lejos de arrugarse ante las fuerzas vivas del Imperio, advierte, “mi próximo golpe, la banca corporativa” de los Estados Unidos.

Otros artículos de este autor Aquí - José Manuel Ortiz Benítez es editor de Salvadoreños en el Mundo

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Salvadoreños en el Mundo se renueva

Salvadoreños en el Mundo ha hecho un esfuerzo en los últimos años para mantener a la Diáspora salvadoreña informada sobre lo que acontece en El Salvador y el mundo.

El nivel de tráfico registrado ha sobrepasado los cálculos, más de 3 millones de visitas en dos años, en todos nuestros sistemas de información faceboobok, youtube, twitter, myspace, salvadorenosenelmundo.org y salvadoreños.blogspot.

Salvadoreños en el Mundo se ha convertido en toda una referencia y un modelo informativo ciudadano para la comunidad.

El reto es seguir mejorando nuestros sistemas y aumentar la participación ciudadana.

Nuestro lema es uno: participación social sin censura, información y contenidos de calidad.

A lo largo de los últimos tres años, hemos publicados notas consideradas de izquierda, de derecha, de centro y de aquellos que se autodenominan “apolíticos”.

Nuestro compromiso sigue siendo la pluralidad, el debate, la defensa de las ideas y gracias a ustedes los lectores y los técnicos de Salvadoreños en el Mundo comandados por nuestro Editor Jefe José Manuel Ortiz Benítez ahora hemos dado un paso grande en el diseño y la reestructuración de nuestro portal.

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Salvadoreños en el Mundo

Juicio PARLACEN llega a su final

Las últimas horas de esperanza en el juicio Parlacen
Por Rodrigo Baires Quezada

El juicio por el asesinato de tres diputados salvadoreños y su conductor está por culminar después de cinco semanas. Este miércoles se conocerá el veredicto y el futuro de los nueve implicados. La Fiscalía ha pedido penas máximas, confiando en que probó la participación de los acusados, y estos, tras gritos y llantos, esperan que su destino no será la cárcel.

Ciudad de Guatemala. “Es cuestión de horas”, dijo un abogado defensor este martes. En los últimos dos días, en la sala de audiencias número nueve de la torre de tribunales de Guatemala, donde sesiona el tribunal que juzga a los acusados por los asesinatos de los tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano (Parlacen) y su conductor, la parte acusadora y la defensa de los imputados han hecho su último esfuerzo por ganar el favor de los tres jueces. Cuando el abogado defensor dijo "es cuestión de horas", se refería al momento en que el Tribunal Primero de Alto Riesgo diga su veredicto después de cinco semanas de juicio.

En el otro extremo, en el del Ministerio Público, coincidieron en que ya era cuestión de horas. "Se tienen todos los elementos para que sean encontrados culpables. La deliberación no tardará mucho”, dijo la representación fiscal. Para el Ministerio Público (MP, la Fiscalía guatemalteca), que solicitó el lunes las penas máximas conjuntas de entre 199 y 277 años para los nueve procesados (al ex diputado salvadoreño Roberto Carlos Silva Pereira se le acusa de autoría intelectual, pero no está en juicio porque está detenido en Estados Unidos), no pasaba de la tarde de este martes para que se conociera un veredicto condenatorio. Pero la jueza presidenta, Yazmín Barrios, dio un receso en la última audiencia al filo de las 10 de la mañana, dejó pendiente a uno de los procesados de decir su petición final al juzgado y dijo que regresarían a la sala a las 8 de la mañana de este miércoles para continuar con el proceso.

"Sigue la espera", dijo el hermano de Linda Aura Castillo de Ayala, la única mujer procesada por el asesinato de los diputados Eduardo D'Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González, además del conductor Gerardo Ramírez. La noche anterior había abrazado a su hermana y había llorado en su regazo. “Ya falta poco, ya falta poco”, le dijo.

Su padre, tras 12 horas de escuchar las conclusiones finales del MP y los defensores, había hecho un recuento mental de lo que faltaba: la petición final de los acusados, que consiste en unas palabras cortas dirigidas a los jueces antes de que estos se retiraran a debatir sobre las pruebas mostradas y dictaran sentencia. La espera continuaba.

Y la espera ha sido larga también para los parientes de las víctimas. Más de tres años y nueve meses han tenido que esperar desde febrero de 2007, para conocer a qué lado se inclinará la justicia. O, al menos, el caso preparado por el Ministerio Público.

La mañana del lunes ya se sabía que sería un día largo, muy largo. Yasmín Barrios había dado inicio al cierre del juicio adelantando que, como mínimo, se tendría que escuchar durante 10 horas las intervenciones de las partes. El primer turno sería del fiscal del caso, Edwin Elías Marroquín, y él tendría más tiempo para hacerlo. La jueza lo explicó al inicio de la audiencia: la ley guatemalteca da una hora como máximo para que las partes de un juicio den a conocer sus conclusiones finales. Con nueve imputados, que suman 38 delitos, el Ministerio Público disponía de un tiempo “adicional y necesario” para resumir los hechos.

Marroquín tomó la palabra: “Es tesis del Ministerio Público que el relacionado proceso se deriva de que los señores Manuel Castillo Medrano, Roberto Carlos Silva Pereira y Carlos Amílcar Orellana Donnis concertaron, planificaron y coordinaron la acción delictual los días 4 de octubre de 2006 y 12 de noviembre de 2006”. Su hipótesis inicial no había cambiado: Una venganza del ex diputado salvadoreño Silva Pereira, en respuesta a que el partido Arena, al que pertenecían las víctimas, había votado para que se le quitara la protección constitucional y la justicia salvadoreña lo investigara por lavado de dinero y corrupción. Pasarían tres horas antes de que Marroquín volviera a guardar silencio.

El fiscal tenía sobre la mesa dos folders amarillos llenos de papeles y marcados con viñetas con nombres. En ellos estaba el resumen completo del caso Parlacen: copias de los testimonios presentados durante las 28 audiencias previas del juicio y resúmenes de los cargos de cada uno de los supuestos participantes en el crimen. Pasaba las páginas saltando de un acusado a otro, leyendo los textos que estaban resaltados con marcador verde y amarillo, haciendo relatos largos y haciendo inflexiones en su voz para hacer énfasis en las principales pruebas que tenía el Ministerio Público.

Marroquín hizo hincapié en los relatos de cuatro testigos protegidos. Los primeros dos, los que involucraban a Silva Pereira y Castillo Medrano en la planificación del hecho. El primero, a petición de la representación fiscal, el guatemalteco Ramiro Antonio de León López, alguien que aseguraba ser ex empleado de Silva Pereira y que estuvo en reuniones en El Salvador en las que se planificó el asesinato de Eduardo d’Aubuisson. En las reuniones también estuvo, según la acusación, Carlos Amílcar Orellana Donis, alias Chejazo.

El segundo testigo es un salvadoreño que goza de régimen de protección en El Salvador a petición de la Fiscalía salvadoreña. Había sido ubicado por una unidad fiscal y puesto a disposición de la unidad especial de Crimen Organizado. Tras una entrevista y corroborar la información posible (direcciones, nombres de personas, etcétera), la Fiscalía decidió que podía ser una pieza importante en el caso, le otorgó protección y lo puso a disposición del MP de Guatemala. Su nombre clave: Fredys.

El pasado 22 de noviembre, Fredys testificó que estuvo en dos reuniones, una el 29 enero y otra el 1 febrero de 2007, frente al hotel El Centenario, en Jalpatagua, Guatemala. A ellas asistieron Orellana Donis, Silva Pereira y Carlos Alberto Gutiérrez Arévalo (Montaña 3); le propusieron darle seguimiento desde la frontera de Las Chinamas al vehículo en el que iría D’Aubuisson para brindar información a quienes lo matarían. Él se negó a hacerlo.

Frente al fiscal, en una celda de rejas cruzadas y vidrio, Orellana Donis y Castillo Medrano apenas se inmutaron cuando escucharon los relatos. Su posición no había cambiado desde el inicio de la etapa de audiencias, el 21 de octubre pasado: jamás viajaron a El Salvador, nunca ocurrieron esas reuniones y aportaron lo que a su juicio eran pruebas de descargo. “Los testigos mienten... han contado una historia fabricada por el MP”, dirían sus abogados.

La defensa de ambos siempre sostuvo que el cuádruple asesinato fue perpetrado desde una estructura paralela del sistema de seguridad pública guatemalteco. Una estructura organizada desde el Ministerio de Gobernación y que tocaba a todos los altos mandos de la Policía Nacional Civil de Guatemala. Así lo dijo el ex diputado Castillo Medrano cuando se sentó frente a la jueza a rendir declaración; así lo repetiría a gritos este martes, el único día que perdió la calma tras 39 días de proceso. Antes, se le vio sereno.

El lunes, Manuel Castillo Medrano mantuvo la compostura de un caballero inglés. Vestía de traje oscuro impecable, pelo cepillado hacia atrás, barba recortada y el nudo de su corbata siempre bien hecho al centro de su cuello. Apenas se movía dentro de esa jaula. Lo de él era no hacer ni una sola gesticulación. No lo hizo cuando escuchó las acusaciones que repetía el fiscal Marroquín; mucho menos lo hizo cuando sintió que se acercaron las lentes de los fotógrafos buscando su reacción. En ese momento se congeló y posó: las piernas cruzadas, los brazos sobre ellas y la mirada fija al frente, justo por en medio de las cabezas de la docena de abogados defensores, donde estaba la representación fiscal.

Fuente: El FAro.net

Opio del pueblo

Por Manuel Rivas

Las teorías de Keynes, que inspiraron el New Deal del presidente Roosevelt (el tío Franklin), ayudaron a salir de la Gran Depresión que siguió al crack de 1929 y a poner en Occidente los cimientos de la sociedad del bienestar, el mayor esfuerzo igualitario en un marco de libertad. Conviene no olvidar que al tío Franklin le llamaron de todo, como a Obama, incluido "cerdo comunista". En realidad, el Tea Party es muy antiguo: la "hiel sempiterna", que diría Luis Cernuda.

Y al tío Keynes tampoco pararon de darle la vara los fanáticos del money o monetaristas, empezando por el pelma de Von Hayek. En su día, Keynes tuvo que recordarles que en el planeta Tierra existía una curiosa especie, la humana, capaz de ser solidaria y de controlar los instintos depredadores. El keynesianismo es sinónimo de prosperidad y humanismo. Por el contrario, cada vez que se han aplicado literalmente las teorías de Von Hayek lo que ha quedado detrás es una estela de destrozos, desigualdad social e inseguridad. Véase el mea culpa de los ex jefes del FMI que, con sus cómplices interiores, hundieron a Argentina en 2001.

Lo asombroso es que los depredadores vuelven a las andadas, esta vez para arrasar a Europa. Son muy ingenuos los que piensan que la caza se limitará a la periferia. Si cae España, irán a por Francia... De Keynes ya solo se habla para recordar una frase: "A largo plazo todos estaremos muertos". En este totalitarismo transgénico, se busca que no haya lugar para la semilla solidaria ni una oportunidad más para el polen de un socialismo democrático. Curioso liberalismo este de medicamento único y obligatorio, donde ya nadie se atreve a hablar de mayor fiscalidad e inversión pública. Sí, este capitalismo fúnebre se ha cargado al viejo Keynes, pero nos queda el fútbol, tíos. ¡Me voy a poner morado de opio del pueblo!

Manuel Rivas es columniesta- Fuente-EPS