Dilma Rousseff promete continuar el legado de Lula

lunes 1 de noviembre de 2010 1 comentarios

Por S. Gallego Díaz

La candidata oficialista saca 11 puntos a José Serra y obtiene la victoria aritmética en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales - En su discurso se compromete con las libertades de prensa y religiosa y la igualdad entre hombres y mujeres

Dilma Rousseff, de 62 años, la persona elegida por Lula da Silva para sucederle, se ha proclamado hoy presidenta de Brasil, la primera en la historia del país. La candidata del Partido de los Trabajadores ha logrado el 56% de los votos en la segunda vuelta de las presidenciales, muy por delante de José Serra, del Partido de la Social Democracia (PSDB), que se ha quedado con el 44%: una diferencia de 11 millones de votos, según los datos oficiales difundidos por el Tribunal Electoral de Brasil con el 99,9% del escrutinio.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT) ha prometido "honrar" el trabajo de Lula, su mentor y su predecesor en el cargo, el presidente más popular de la historia de Brasil, el que ha conseguido colocarlo como octava potencia del mundo y sacar de la pobreza a millones de brasileños. Dilma, como la conocen los brasileños, mantiene la lucha contra la pobreza y la estabilidad económica como sus prioridades, además de un compromiso con los derechos fundamentales y la igualdad entre hombres y mujeres.

Dilma, que ha seguido el escrutinio desde su casa de Brasilia, se ha reunido con Lula tras conocer su victoria. Después se ha dirigido a un hotel para hacer una declaración ya como ganadora de las elecciones. En él, la presidenta ha rendido homenaje a su mentor, prometiendo que trabajará para extender su legado en "una nueva era de prosperidad". "La tarea de sucederle es difícil y representa un desafio, pero sabré honrar esta herencia y ampliar su trabajo", ha prometido.

La nueva presidenta se ha marcado dos objetivos fundamentales: la erradicación de la pobreza -que ya persiguió Lula con éxito- y el mantenimiento de la estabilidad y crecimiento económicos. "No podemos descansar mientras haya brasileños hambrientos, mientras hay familias que viven en la calle, mientras haya niños pobres abandonados a su destino", ha prometido. También se ha comprometido a garantizar las libertades de prensa y religiosa y a promover la "igualdad entre hombres y mujeres", principios, todos ellos, "esenciales de la democracia".

Con lágrimas en los ojos, la economista ha afirmado que el resultado de las urnas le ha encomendado la "misión más importante" y "difícil" de su vida y ha señalado, como el primero de sus compromisos, su intención de "honrar a todas las mujeres, para que este hecho inédito de hoy se multiplique" en toda la sociedad. "Quiero que los padres y las madres miren hoy a sus hijas y les digan que una mujer puede ser presidenta de Brasil", ha expresado.

En su lista de promesas, la que se ha presentado como "la presidenta de todos, respetando las diferencias de opinión", ha asegurado que garantizará "el derecho a la opinión y la expresión", el "empleo", la "distribución de renta", la "vivienda digna", la "paz social", las "más absolutas libertades de prensa, religiosa y de culto" y que velará por el estricto respeto "a la Constitución".

Asimismo, se ha comprometido con la meta de "erradicar la pobreza" en el camino ya iniciado por Lula, "el mejor presidente que ha tenido Brasil", y ha hecho un llamamiento a los "empresarios, trabajadores, iglesias, a la prensa y a todas las personas de bien del país" a colaborar con un Gobierno que será "para todos, sin exclusión".

Por su parte, el derrotado candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, y al que Rousseff se ha comprometido a "tender la mano", ha pedido a la futura presidenta "que haga el bien" para Brasil. "Estoy muy agradecido a los 46 millones de brasileños y brasileñas que votaron por mí", ha asegurado Serra, quien durante su discurso tras conocer su derrota ha abogado por un "Brasil soberano, democrático, que sea propiedad de su pueblo".

106 millones de brasileños acuden a las urnas

Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente más popular de la historia de Brasil, dejó siempre claro que la victoria de su candidata sería una victoria propia. Y lo contrario: que su derrota significaría una bofetada del electorado en su propia cara. El candidato opositor, José Serra, también tuvo siempre presente que ni él, ni su grupo (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), luchaban sólo contra la candidata del Partido de los Trabajadores (PT), sino contra el propio Lula. "Mi batalla es una batalla gigantesca", confesó Serra poco antes de acercarse a depositar su voto, en la ciudad de São Paulo.

Finalmente, ha sido una batalla que no ha podido ganar, pese a lograr forzar hace dos semanas una segunda vuelta en la que han participado más de 106 millones de brasileños de los 136 llamados a votar -una abstención del 21,5%, la más alta desde que Brasil recuperó la democracia en 1985-. Los votantes han dado a una mujer el puesto de 40º presidente del quinto país más grande del mundo (toda la Unión Europea cabe en la mitad de su territorio).

Nueva etapa

Lula, que la eligió como candidata presidencial en contra de la opinión de muchos de sus compañeros del PT, ha sido un elemento decisivo en la victoria, pero como mantiene el ex ministro y sociólogo Roberto Mangabeira Unger, "ahora empieza un momento distinto, con una persona diferente y con un trabajo que tendrá sus propias exigencias". "Ahora comienza una nueva etapa en nuestra democracia", dijo la propia Rousseff a la salida del colegio electoral.

Lula ha estado ocho años en la presidencia (la Constitución brasileña prohíbe un tercer mandato) y se retira con un increíble 83% de popularidad. Pocos confiaban en que Serra, ex gobernador de São Paulo, pudiera dar la vuelta a los sondeos: la victoria del candidato del PSDB, bromeaba hace dos días, en una cadena de televisión, un conocido analista, solo parecía posible en dos circunstancias muy especiales: "que las empresas de sondeos se hayan vuelto locas... o que se produzca un milagro".

No parece, sin embargo, que los aspectos religiosos, tan presentes en la campaña para la segunda vuelta, hayan sido finalmente un elemento tan decisivo a la hora de depositar el voto. "Lo importante, por encima de todo", ha confesado a EL PAÍS un pastor protestante a la salida de un colegio en Brasilia, "es cómo ha mejorado la vida de la gente en estos ocho años". Para la mayoría de los expertos brasileños, es la llamada clase c, la nueva clase media baja, que ha nacido y crecido bajo la presidencia de Lula, la que tenía la llave de las elecciones. Y para esos millones de ciudadanos que confían, llenos de optimismo, en seguir mejorando su nivel de vida, la continuidad ha podido ser el elemento decisivo a la hora de depositar el voto.

Dilma Rousseff, hija de un abogado comunista búlgaro y de una maestra brasileña, antigua militante de un grupo armado durante la dictadura militar brasileña, se ha presentado a estas elecciones (las primeras a las que concurría en toda su vida) con una intachable hoja de gestora económica, seria y eficiente, y ha prometido, sobre todo, esa continuidad con respecto a la etapa de Lula. Rousseff necesitará, sin embargo, asentar su fuerza y poder en la presidencia, con un gobierno propio y su propia forma de trabajar, que es, sin duda, mucho más adusta que la de su predecesor. Pese a todo, se da por seguro que ahora mantendrá, por lo menos durante un año, al actual ministro de Economía, Guido Mantegna. La gran duda es su relación con los barones del PT, a los que Lula mantuvo siempre a raya, con el poder que le daba su fabulosa popularidad, y que ahora pueden reclamar mayor protagonismo. Uno de esos barones, José Dirceu, ha aclarado, sin embargo, que no aspira a ningún cargo ministerial. "Ni puedo, ni debo, ni quiero", ha proclamado.

El futuro de Lula, que se ha empleado en esta campaña con todas sus energías y ha demostrado que mantiene intactas su fuerza y su capacidad de convicción, es una de las grandes incógnitas de esta nueva etapa. ¿Optará a un tercer mandato en 2014 o considera que su tiempo "brasileño" está definitivamente cerrado? "Lula solo volvería en un caso", explica un destacado militante del PT. "Si Dilma llega a la presidencia y su mandato fuera un fracaso. Entonces, todos le pediríamos que regresara. Si Dilma tiene éxito, lo más natural sería que ella misma optara a la reelección".

Lo que parece claro es que ni Serra ni Rousseff tienen la extraordinaria proyección internacional que ha logrado el actual presidente brasileño. Lula es un "activo" de Brasil en todo el mundo y parece lógico que, bien sea al frente de una fundación, bien sea en cualquier otro puesto, la actividad internacional forme parte de la agenda inmediata de esta formidable figura política latinoamericana.

El futuro de Lula

El futuro de Lula, que se ha empleado en esta campaña con todas sus energías y ha demostrado que mantiene intactas su fuerza y su capacidad de convicción, es una de las grandes incógnitas de esta nueva etapa. ¿Optará a un tercer mandato en 2014 o considera que su tiempo "brasileño" está definitivamente cerrado? "Lula solo volvería en un caso", explica un destacado militante del PT. "Si Dilma llega a la presidencia y su mandato fuera un fracaso. Entonces, todos le pediríamos que regresara. Si Dilma tiene éxito, lo más natural sería que ella misma optara a la reelección".

Lo que parece claro es que ni Serra ni Rousseff tienen la extraordinaria proyección internacional que ha logrado el actual presidente brasileño. Lula es un "activo" de Brasil en todo el mundo y parece lógico que, bien sea al frente de una fundación, bien sea en cualquier otro puesto, la actividad internacional forme parte de la agenda inmediata de esta formidable figura política latinoamericana.

Fuente: EPS

Cárceles salvadoreñas bases del crimen organizado

Cárceles salvadoreñas son bases del crimen organizado
Por Edgardo Ayala

Décadas de indiferencia estatal, la corrupción en el sistema penitenciario y una creciente ola de delincuencia han hecho de las cárceles de El Salvador, en vez de centros de rehabilitación, verdaderas escuelas de crimen, un fenómeno que también se percibe en otros países de América Latina.

Según cifras oficiales, alrededor de 80 por ciento de las extorsiones en este país son ordenadas desde los centros de reclusión por medio de llamadas de celulares, gracias a una bien urdida red ilegal de proveedores de teléfonos, chips y cargadores, en la que participan familiares de los reos e incluso los mismos custodios.

Por ejemplo, la fiscalía acusó en marzo del 2009 al recluso Darwin Rodrigo Ticas Campos, condenado a 30 años de prisión por homicidio, de dirigir desde su celda a una banda de 11 personas en la oriental ciudad de San Miguel, entre quienes participaban algunos de sus parientes.

Desde las prisiones se ordenan también secuestros y asesinatos, planificados generalmente por reos vinculados a la Mara Salvatrucha y la M18, las dos principales pandillas de este país y de la región, contribuyendo con la escalada de violencia criminal que agobia a los salvadoreños desde hace varios años.

El Salvador es uno de los países más violentos del hemisferio, con unos 12 homicidios diarios en promedio y una tasa de 71 asesinatos por cada 100,000 habitantes.

"Tenemos registros de la policía, de reos ordenando secuestros desde (el centro penitenciario de la central región de) Zacatecoluca, desde 2005", dijo a IPS el director general de Centros Penales, Douglas Moreno.

El reclusorio de Zacatecoluca es de máxima seguridad, pero eso no ha impedido que hasta allí lleguen ilegalmente los teléfonos celulares a los reos, con la colaboración de los mismos vigilantes.

Por más requisas que las autoridades realicen, siempre, indefectiblemente, encontrarán chips y teléfonos celulares. En agosto pasado se encontraron 14.000 objetos ilícitos en los recintos, de los cuales 1.306 eran teléfonos celulares, 1.317 chips y más de 400 baterías de carga.

La prensa local ha informado de innumerables casos en que mujeres, tanto parientes como parejas de los reos, transportan chips escondidos en sus cavidades anales y vaginales.

Más de 92 guardias han sido destituidos en los últimos meses, y se espera que el proceso de depuración se intensifique en diciembre, informó Moreno.

El gobierno del presidente Mauricio Funes ha echado mano del ejército por primera vez para vigilar los perímetros de algunos centros penitenciarios, intentando cortar los suministros de teléfonos y narcóticos, a veces arrojados en bolsas desde fuera de las instalaciones por cómplices.

Las cárceles salvadoreñas han adolecido por décadas del abandono gubernamental, pues se consideraba que invertir recursos en "criminales" no era productivo.

Esa negligencia estatal histórica produjo el actual caos en el sistema carcelario, que en principio ofrece una capacidad instalada de 8.110 plazas, pero que en la realidad alberga a 24.000 internos, lo que representa una sobrepoblación de 300 por ciento.

"Esta masificación del encierro genera a su vez otras situaciones, como el agravamiento de las condiciones de detención e insuficiente acceso a programas de reeducación y capacitación, indispensables para la reinserción social", señala un informe preliminar sobre El Salvador de la Relatoría de los Derechos de las Personas Privadas de Libertad, de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), divulgado el 20 de octubre.

Los motines dentro de las prisiones salvadoreñas también están a la orden del día.

La sobrepoblación, las condiciones paupérrimas de las instalaciones, la deficiente alimentación, la falta de agua y los pocos programas de reinserción, así como el hecho de que la criminalidad se ha disparado, hacen que los centros no sólo no sirvan para la rehabilitación, sino que por el contrario reproduzcan un ciclo de delincuencia.

"Si hay ocio en las cárceles, si los reos no tienen nada que hacer, sin opciones de reinserción, sin espacio para las visitas íntimas, y rodeados de personas con costumbres inadecuadas, los privados de libertad son susceptibles de cometer delitos", explicó a IPS el procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Oscar Luna (Foto: Isabel Munñoz, mareros en cárceles salvadoreñas)

En otros países latinoamericanos también se ha generado actividad delictiva desde los propios centros penitenciarios.

En México, el diario Milenio reportó en agosto pasado que reos del Centro de Readaptación Social en Gómez Palacio, en el occidental estado de Durango, operaban como sicarios utilizando las mismas armas de los custodios para controlar el tráfico de drogas en el recinto.

Citando a fuentes de la Procuraduría General de la República mexicana, Milenio afirmó: "60 por ciento de las cárceles municipales y de los centros de readaptación social están controlados por operadores del narcotráfico, quienes disponen de sicarios a sueldo".

Las cárceles en poder del crimen organizado, de organizaciones como Los Zetas, el cártel de Sinaloa y La Familia Michoacana, se encuentran en Quintana Roo, Nuevo León, Veracruz, Tabasco, el Estado de México, el Distrito Federal, Tamaulipas, Baja California, Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Durango.

La lucha por el control de las drogas en reclusorios atiborrados de presos violentos y ligados al crimen organizado casi siempre termina en muertes y masacres. Milenio citó información de la Secretaría de Seguridad Pública para el periodo comprendido entre septiembre de 2008 y diciembre de 2009, y reveló un cruento saldo de 200 muertos, 507 heridos y 142 reos fugados.

Brasil tampoco es una excepción. De los 180 complejos carcelarios que existen en San Pablo, 75 están en poder de bandas criminales, según César Barros Leal, presidente del Instituto de Derechos Humanos de ese país.

Día de los muertos en Iberoamerica

Día de Difuntos, fiesta de vida
Como contrapunto al recogimiento de la celebración española del Día de Todos los Santos, la cultura latinoamericana se acerca a sus difuntos desde el color y la alegría. Es una mirada a la muerte para celebrar la vida.

A pesar de ser una celebración fundamentalmente religiosa, en España el día de Todos los Santos ha dejado un poco de lado ese cariz y se ha convertido en una jornada festiva en el que las familias acuden al camposanto a honrar la memoria de aquellos que se fueron. Esta conmemoración es una mezcla entre pagana y religiosa. Noviembre es mes que nos anuncia la inminente llegada del invierno; es tiempo de tierra yerma; es tiempo en el que la vida y la muerte, las semillas y la tierra seca se unen para engendrar algo nuevo.

No es extraño que esta festividad del culto a los muertos tenga lugar justamente en otoño. Las fiestas de Todos los Santos y Difuntos son, en sus raíces, fiestas otoñales que anuncian la inminente llegada del invierno. En definitiva, un momento de reencuentro entre el mundo de los muertos y el de los vivos.

Y es que la muerte ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Muchas culturas han desarrollado toda una serie de ritos y tradiciones para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella.

Esta idea pagana fue aprovechada por la Iglesia Católica para glorificar, en una única fecha, el martirio sufrido por muchos de sus fieles, santos anónimos, desconocidos por la mayoría de la cristiandad, pero que por su fe y sus obras consideraron dignos de reconocimiento y veneración.

Color y alegría

La fiesta del Día de Todos los Santos es una celebración muy importante para muchas culturas, es un día para recordar las almas de los muertos así como las almas de los santos que han logrado el cielo. A la cada vez más asimilada fiesta anglosajona de Halloween, se unen tradiciones latinoamericanas llenas de colorido y alegría, en contraste con el sentimiento de recogimiento con el que este día se ha vivido en España a lo largo de los siglos.

En muchos países ésta es una fiesta llena de colores y alegría, es una mirada a la muerte pero desde una perspectiva a la que desde este lado del océano la gente no está acostumbrada. Con la herencia de la cultura indígena, los latinoamericanos que festejan el Día de los Muertos aprovechan esta ocasión para acercarse a sus queridos difuntos y celebrar la vida. Los orígenes de esta festividad se remontan miles de años, cuando Aztecas, Mayas, Purepechas, Nahuas y Totonacas celebraban rituales recordando a sus ancestros coincidiendo con este periodo.

Existen dos fechas importantes en esta transición del otoño al invierno, el 1 y 2 de noviembre. Son dos jornadas en los que se celebran cosas distintas. El 1 es el momento en el que regresan las almas de los niños, mientras que el 2 son las de los adultos las que vuelven. Para ambos días los pueblos y ciudades preparan una serie de objetos que forman parte del ritual de todos los noviembres.

Patrimonio de la Humanidad

En México se celebra el Día de los Muertos, una fiesta considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La celebración comienza el último día de octubre, con la preparación del Día de los Angelitos, que se celebra el primero de noviembre, y el que se recuerda a aquellos niños que murieron después de ser bautizados. Muchas familias instalan en sus casas altares con los que recuerdan y homenajean a los que ya no están entre ellos, y los llenan de flores, fotografías y la comida y la bebida preferida de los difuntos. Y para que no se pierdan en su vuelta a casa, velas e incienso les marcan el camino.

En esta fecha se arreglan también las tumbas, porque allí, el día 2 de noviembre, se reúne toda la familia, se canta con las bandas de mariachi y se bebe tequila, al tiempo que el cielo se ilumina de estruendosos fuegos artificiales.

Almas que vuelven para disfrutar de la vida

En Guatemala la tradición dice que las almas salen de los cementerios y muchos aseguran que sienten su presencia. La flor de muerto, de color amarillo, que sólo florece en esta época se utiliza, junto al ciprés, para decorar las casas y los lugares de reunión donde amigos y familiares se reúnen alrededor de una gran mesa llena de viandas.

En Perú, la costumbre es dejar las ofrendas durante la noche para que le difunto pueda tener tiempo de disfrutarlas. Además las familias se reúnen recordando a sus difuntos en una jornada de celebración y alegría.

La tradición venezolana es más parecida a la española. Una jornada de recogimiento donde se acude al cementerio a decorar las tumbas de los fallecidos en una jornada de recogimiento.

Sin embargo en Nicaragua este día se festeja en el cementerio, y por la noche. Allí pasan la noche con sus seres queridos que ya se fueron.

Es en Honduras, Costa Rica y Colombia los creyentes asisten a los cementerios para llevar romerías de amor, ofrendas en símbolo de agradecimiento a los favores concedidos por los santos en favor de sus seres queridos.

Para los ecuatorianos este día es una verdadera fiesta. Todos reunidos alrededor de una comida sobre la tumba del difunto, en la que se degustan las viandas favoritas del finado. Y es que según la tradición el muerto vuelve cada año, por eso, sólo una vez que él ha terminado de degustar sus platos preferidos, los vivos es cuando empiezan a comer.

Por su parte, los salvadoreños recuerdan a los difuntos en este día, pero a la vez celebran la vida de los que siguen aquí.