Funes da un puñetazo en la mesa: “Que no me vengan a chantajear con el presupuesto”

jueves 1 de octubre de 2009 12 comentarios

Por Edgardo Rivera

El presidente de la República, Mauricio Funes, advirtió ayer a los diputados de ARENA que “no se dejará chantajear” por sus condicionantes para votar por presupuesto y préstamos y más bien les pidió reconocer con humildad que quien lo debe juzgar por sus actos es el pueblo.

“Me quieren chantajear porque saben que esos votos los necesitamos para préstamos, pero yo no soy un presidente que me dejo chantajear, ni voy actuar por chantajes”, expresó en tono exaltado en un acto de inicio de construcción de 40 casas para afectados de sismos en Atiquizaya, Ahuachapán.

Funes usó gran parte de sus discurso para pedir a la “oposición” que vote por el proyecto de presupuesto presentado ayer a la Asamblea Legislativa y futuros préstamos –presupuesto extraordinario– pero les pidió que desistan de sus condicionantes, algunas las catalogó como inaceptables.

“No me vengan a chantajear y decirme que me van a dar los votos para presupuesto y préstamos, si le doy dinero al alcalde de San Salvador (para el proyecto de Metrobús), no me vengan a chantajear porque a mí no me interesa darle solo al alcalde de San Salvador. Me interesan también los demás alcaldes”, aseveró el presidente de la República.

“Que los legisladores tengan la humildad de aceptar que después sea el pueblo el que juzgue a este presidente y no sean ustedes diputados de oposición quienes me juzguen anticipadamente. El juicio más importante es el que hace el pueblo, que dirá si he cumplido o no”, agregó.

La diputada de ARENA. Milena Calderón de Escalón, negó que pretendan chantajear al gobierno y dijo que lo que harán son señalamientos de aspectos que ven incorrectos. “El presidente (Funes) ha de estar bien estresado para decir eso. No estamos diciendo de condicionar, pero sí señalaremos las injusticias”, dijo la diputada de ARENA.

En el pasado, diputados del partido tricolor han hablado de negar sus votos por préstamos y presupuesto, si el gobierno sigue despidiendo gente. Exigen que se apoye los proyectos de Norman Quijano en San Salvador, como el Metrobús y las bóvedas.

Calderón denunció que ayer conoció más despidos de técnicos del gobierno en el departamento de Santa Ana.

El presidente de la República afirmó que es un presupuesto equilibrado y que contiene un énfasis de inversión social. Aseguró que se han recortado gastos innecesarios para ser invertidos en obras de beneficio social. “Quienes hoy nos quieren chantajear dicen que no ven rumbo en este gobierno”, dijo Funes.

Fuente: Diario El Mundo

Hoy Doble columna: debate entre columnistas de izquierda

Postalita a Álvaro Rivera Larios
Por Aquiles Montoya - Contrapunto

Quizás este sea un punto de partida para tratar de iniciar un debate de ideas, con sustancia y de frente.

En publicación realizada en El Faro, con el titulo: Los intelectuales ¿críticos?, Rivera Larios hace una serie de afirmaciones muy cuestionables, de las cuales, sólo me ocuparé de dos:

“A pesar de la crisis que atraviesa la gran ideología revolucionaria del siglo XX, el marxismo, resulta obvio que tienen vigencia algunos aspectos de su crítica al capitalismo y a las democracias liberales. Pero la continuidad y alcance de su juicio han de pasar por una crítica profunda de la larga experiencia de los socialismos reales.”

En primer lugar, ¿de qué crisis habla? ¿Sería tan amable en ilustrarnos sobre la misma?

En segundo lugar, cuando habla de marxismo, ¿a qué marxismo se refiere, al de los manuales soviéticos o a la obra de Marx, la cual obviamente es mucho más que una simple ideología por muy grande que la considere?

En tercer lugar, ¿podría enumerar y argumentar qué aspectos de su crítica tienen vigencia y cuáles ya no? Entiendo que se refiere a los planteamientos de Marx, porque si es de los manuales no vale perder el tiempo ocupándose de los mismos.

En cuarto lugar, lamento disentir con Ud. con la última frase de este párrafo, respecto a la crítica de los socialismo reales, porque la obra de Marx no trata de los socialismos, sino del capitalismo.

Más delante plantea:

“El carácter crítico del marxismo ha de jugarse la cara ante su propio espejo, no tiene más remedio que hacer la crítica de aquellos planteamientos suyos que la misma experiencia histórica ha demostrado que son fallidos. No se puede ser crítico con un montón de creencias polvosas en la mente.”

Podría explicitar ¿cuáles son esos planteamientos que la misma experiencia histórica ha demostrado que son fallidos?

Mucho le agradecería que nos ilustrara, ya que usted parece ser una gran conocedor del marxismo, y así podríamos desempolvar nuestras mentes.













































Los intelectuales ¿críticos?
Por Álvaro Rivera Larios – El Faro

Ya que los intelectuales son necesarios tanto para la reproducción del orden establecido como para su cuestionamiento, resulta obvio que pueden asumir tareas gestoras y de legitimación o funciones críticas. Dicho de forma gruesa, los intelectuales pueden asumir esos dos papeles (legitimadores o críticos) aunque su trayectoria moderna destaque más su rol revolucionario.

Los trazos gruesos, sin embargo, dan pie a esquemas mentales engañosos. Como la historia demuestra, algunos intelectuales críticos al llegar al poder se convirtieron en gestores y legitimadores del nuevo orden y por esa vía promovieron políticas culturales que cerraban el paso a toda crítica (el ejemplo del estalinismo es sangrante: miles de pensadores y escritores fueron exterminados para segar cualquier posibilidad de pensamiento discrepante). Por otro lado, los intelectuales conservadores más brillantes en algún momento ejercieron la crítica lúcida de la crítica revolucionaria. Este baile, por lo tanto, es complejo.

Y su complejidad nos obliga a bajar a tierra. A pesar de la crisis que atraviesa la gran ideología revolucionaria del siglo XX, el marxismo, resulta obvio que tienen vigencia algunos aspectos de su crítica al capitalismo y a las democracias liberales. Pero la continuidad y alcance de su juicio han de pasar por una crítica profunda de la larga experiencia de los socialismos reales.


¿Las serias limitaciones de la democracia liberal justificarían el retorno a un régimen político monopartidista? Si se niega esa posibilidad ¿cuál es la naturaleza del proyecto político de la nueva izquierda? Si se niega cualquier posibilidad de retorno al monopartidismo ¿Cómo afecta dicha decisión al trato que tiene la izquierda con lo mejor del pensamiento político liberal? Si ya nadie es partidario de un leninismo ingenuo (es imposible ser un leninista ingenuo) ¿Cuál es ahora el pensamiento político marxista y cómo se asumen en él los grandes y estratégicos errores del socialismo real? Qué se aprendió, pues.
El carácter crítico del marxismo ha de jugarse la cara ante su propio espejo, no tiene más remedio que hacer la crítica de aquellos planteamientos suyos que la misma experiencia histórica ha demostrado que son fallidos. No se puede ser crítico con un montón de creencias polvosas en la mente.

Si Marx hubiera sido dogmático no habría abandonado jamás el horizonte de la filosofía hegeliana, el marco moral del socialismo romántico y los esquemas de la economía política clásica. Porque traicionó creativamente ese lecho de ideas, el filósofo alemán pudo hacer sus propias contribuciones. Marx fue un heterodoxo y por eso resulta extraño que algunos amantes de la dialéctica y de los procesos históricos lo quieran convertir en un santón inmóvil.

Lo real como problema le interesaba, como militante político y como teórico buscó salidas creativas y radicales para los problemas de su tiempo. Me interesa subrayar que su crítica no se agotaba en la condena, era acción, pero también comprensión creativa y trascendente. No se puede ser un intelectual crítico, si no se busca una comprensión creativa de los problemas concretos. Los críticos dogmáticos a la larga son como la otra cara de los conservadores, ambos quieren detener el tiempo.

Existen en nuestro medio “intelectuales” para los cuales la experiencia de la izquierda salvadoreña en los últimos cuarenta años no ha dejado secuela ni escuela y por eso se perciben en sus teorías las inercias rancias de un tiempo que se detuvo en los años setenta del siglo pasado. El suyo es un marxismo platónico, un marxismo que está fuera de la historia cruda de los años recientes, un marxismo que se solaza en su vieja retórica y que no es capaz de enfrentarse creativamente a la naturaleza de las encrucijadas a las que nos enfrentamos actualmente. Quiere salvarse en la permanencia de su viejo discurso, pero no quiere hacerse cargo de los efectos teóricos que la historia viva debería de tener en los viejos y heroicos conceptos. Como en tantas otras ocasiones de nuestra historia, es un marxismo que se enfrenta a la complejidad política del presente con una percepción rudimentaria, con un mesianismo que a estas alturas produce rubor.

Nadie que se precie de intelectual crítico puede dejar de ser al mismo tiempo un intelectual creativo tanto en la forma en que se enfrenta a los problemas como en la forma en que los teoriza. Un reproductor de tópicos, más que intelectual, es un propagandista. A la faceta creativa debe acompañarla un sentido de la responsabilidad: a quienes pretenden ejercer un liderazgo dentro de la opinión pública, a quienes desean persuadirla para que vaya en cierta dirección, lo menos que podemos exigirles es rigor reflexivo y una profunda responsabilidad a la hora de verter opiniones que afectarán la mente y la conducta de otras personas.

Esa responsabilidad exige, por lo tanto, una interpretación seria y profunda del presente y sus dilemas políticos. Si se quiere ser un intelectual crítico hay que bajar del terreno de las apreciaciones abstractas para ubicar acciones y procedimientos en los escenarios reales y complejos del momento actual. Ese horizonte de posibilidades reales no nace de nuestra de mente ni está a merced de nuestra voluntad, se nos impone como una dimensión objetiva que delimita las posibles vías para transformarla.

El optimista que se niega a ver lo que hay, y cuya única respuesta es un acto ciego de pureza y voluntarismo, puede convertirse en un pirómano que destruye las posibilidades de transformación realmente existentes. El optimista mesiánico que se niega al escrutinio teórico de lo concreto, acaba convirtiendo la teoría en un recetario de lugares comunes sin contacto con los pliegues sutiles de la cambiante realidad. Y digo algo más, por aquellos imprescindibles “radicales” (sin ellos, ningún cambio llegará) que buscan empleo en el actual gobierno, por aquellos radicales “independientes” que se han convertido en un simple grupo de presión, las teorías hay que manejarlas con honestidad intelectual, no hay que graduar su lente para justificar fines particulares.

Alguno dirá que, por hacer estas reflexiones, ya me convertí en un intelectual orgánico de la burguesía financiera, etcétera, etcétera. Alguno decidirá que, por hacer estas reflexiones, deberá retirarme el saludo. Somos tan previsibles y al mismo tiempo tan correosos.

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El presupuesto de El Salvador 2010 alcanzará los 4 mil 62 millones de dólares

Presupuesto 2010 supera los 4 mil millones de dólares
Por Rodrigo Baires Quezada

El plan de gastos del Estado para 2010 alcanzará los 4 mil 62 millones de dólares, que incluye un presupuesto ordinario, presentado ayer a la Asamblea, y otro de inversión social por 407.7 millones. Este último tiene un desfinanciamiento de 236 millones de dólares, que deberían salir de préstamos internacionales, si es que los avala la legislatura (Foto EDH).

El Ministerio de Hacienda presentó este miércoles el anteproyecto de ley del presupuesto general de la nación para el año 2010, en el que hay una parte que le serviría al Estado para funcionar y que solo requeriría el voto de la mitad más uno de los diputados, mientras que otra parte, un "presupuesto extraordinario" para inversión, que tiene un desfinanciamiento de 236 millones, para los que sí hacen falta los votos del partido Arena, porque el recurso se obtendría de préstamos internacionales.

El anteproyecto se devide en un "presupuesto ordinario" por 3 mil 654.3 millones de dólares, más otro extraordinario de 407.7 millones destinados para inversión social.

“Querer encontrar el contenido social del plan de gobierno resultará bastante difícil”, adelantó el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, en referencia a que el presupuesto ordinario prácticamente solo incluye dinero para funcionamiento del Estado. Por eso pidió ver el presupuesto extraordinario, que incluye 304 millones de dólares del Plan Global Anticrisis y para el cual, en gran medida, aún deben buscarse los fondos. “Es un presupuesto que someteremos conjuntamente con los préstamos que ya fueron otorgados”, dijo.

La separación de los presupuestos permite al gobierno la aprobación de su plan de gastos con 43 votos y asegurar el gasto corriente del Estado, de 3 mil 376 millones de dólares para el próximo año, sin necesidad de contar con el respaldo de Arena para su aprobación. Pero la misma medida posterga la negociación de nuevos créditos internacionales con el principal partido de oposición y deja en duda si el Ejecutivo dispondrá de todos los fondos para inversión social. En ese mismo punto de solo una posibilidad caería la reforma tributaria, otra de las medidas económicas del gobierno que aún no la ha definido y que debería pasar por el visto bueno del parlamento.

“Hemos tratado de presentar lo mejor y lo más conveniente para el país: un presupuesto de funcionamiento e inversión bastante apegado a las circunstancias. Este lleva la intención más solemne del gobierno de poder enfrentar las necesidades del país para el ejercicio 2010”, dijo Cáceres, quien remarcó que el mismo estaba “ciento por ciento financiado”. El 91.98% del presupuesto ordinario de 2010 sería financiado con fondos propios y el resto, con préstamos externos ya aprobados (277 mil dólares) y donaciones.

El ministro aseguró que el presupuesto 2009 tiene un error del 6.5% en todas sus proyecciones macroeconómicas, que costó millones de dólares a las arcas del Estado. Por ejemplo, entre los números presentados por el anterior gobierno en noviembre de 2008 y lo encontrado a su entrada por el nuevo Ejecutivo existía un déficit de 473 millones de dólares en los ingresos tributarios proyectados. Esto correspondería, según apreciaciones del ministro, a una diferencia del 16%, donde un 9% es producto directo de la crisis económica que se vive y el resto, un 7%, de la sobrevaloración de los ingresos que hizo el gobierno de Antonio Saca en el último proyecto de presupuesto.

Según los números de Hacienda, ese error dejó una brecha de 309 millones de dólares en el gasto de funcionamiento (pagos de servicios como electricidad y agua, más remuneraciones) del país entre agosto y diciembre de este año. Esta diferencia se financiaría con nuevos desembolsos de préstamos internacionales ya aprobados del Banco Interamericano de Desarrollo -101.7 millones de dólares- y del Banco Mundial -198.3 millones de dólares-, y otros fondos ajenos en reserva. Esto dejaría las cuentas del Estado con un déficit de 2.7 millones de dólares y pagando gasto corriente con empréstitos.

“Ahoritita estamos listos para terminar el año si no hay olas en el país”, dijo Cáceres. “Este es el mismo problema que tiene la familia que no le alcanza para cubrir sus gastos de educación, alimentación y salud y va a planchar la tarjeta de crédito”, ilustró. Esto obligaría al gobierno a pedir a sus ministerios abstenerse de solicitar nuevas demandas extrapresupuestarias, al tiempo que están buscando mayores niveles de ahorros. Si hay olas, el Ejecutivo tendría que recurrir a nuevos endeudamientos y nuevas negociaciones con Arena.

El anteproyecto del presupuesto tomaría como base que la economía nacional cierre este año con una contracción del 2.5% del producto interno bruto (PIB). “Actualmente, para 2010, esperamos cerrar con medio punto de crecimiento, lo que implica tener tres puntos de diferencia (con respecto a este año) y niveles de inflación de 2.5% del PIB”, dijo Cáceres.

Las críticas no se hicieron esperar desde Arena, donde los diputados Roberto d’Aubuisson y Milena Calderón de Escalón objetaron la separación del gasto del Estado para 2010. “Ya se habla de una deuda mayor al no tener los fondos para inversión social. Vamos a estudiar este presupuesto y si esta deuda se refleja en lo presentado”, dij oCalderón de Escalón.

La diputada de Arena hizo referencia al presupuesto extraordinario, del cual Cáceres reconoció que no tiene asegurado su financiamiento en un 58% y estaría a merced de la voluntad de la oposición. En este "presupuesto extraordinario", que todavía no tiene fecha para ser presentado a la Asamblea Legislativa, se incluyen partidas para los ministerios de Salud Pública, Educación, Obras Públicas y Agricultura por el orden de los 356.1 millones de dólares

A eso se sumaría 51.6 millones de dólares que estarían a disposición para que las municipalidades gestionen proyectos propios con las multilaterales. La medida es la respuesta a las alcaldías que habían solicitado un aumento del 2% del Fodes en las últimas semanas y que Arena ya adelantó que podría ser un punto de negociación al momento de discutir el presupuesto y la aprobación de los préstamos internacionales.

“Va a haber negociación. Negociar significa también ceder y aprender a resolver los problemas de país”, dijo Cáceres. “Sí soy optimista porque, con las necesidades de la población, es difícil en las actuales condiciones que no se aprueben los préstamos”, finalizó.

Fuente: El Faro.net 30/9/2009

Izquierda francesa, un gran cadáver tumbado de espaldas

Bernard-Henri Levy: "La izquierda está enferma de derechismo"
Por Luisa Corradini

Bernard-Henri Levy: "La izquierda está enferma de derechismo"
El rechazo a Estados Unidos, a la Unión Europea y al liberalismo han enceguecido a una izquierda fascinada por una nueva tentación totalitaria, afirma el filósofo francés.

PARIS.-¿Por qué ser fiel a una izquierda que se derrumba? ¿Por qué negarse a cruzar la frontera ideológica y pasarse con bandera y banda al sarkozismo triunfal, como hicieron muchos de sus amigos? Esas preguntas sirven de hilo conductor al filósofo francés Bernard-Henri Lévy para hacer un balance sin concesiones del estado de la izquierda en Francia y tratar de identificar las razones de la derrota socialista en las elecciones presidenciales de abril y mayo pasados.

El más célebre, el más mediático de los llamados “nuevos filósofos”, responde a esos interrogantes en su reciente libro Ce grand cadavre tombé à la renverse (“Ese gran cadáver caído de espaldas”), fórmula utilizada por Jean-Paul Sartre para calificar a la izquierda cuando escribió el prefacio del libro Aden Arabie, de Paul Nizan, en 1960.
Solicitado por Nicolas Sarkozy para que publicara un artículo de apoyo a su candidatura durante la reciente campaña electoral –como habían hecho André Glucksmann y Alain Finkielkraut–, Lévy confiesa haber explicado al entonces candidato presidencial que, “a pesar de la amistad que los une” desde 1983, le resultaba imposible apoyarlo. “Después de todo –argumentó–, la izquierda sigue siendo mi familia.”

A partir de esa conversación, BHL –como se lo conoce en Francia– se lanza a un meticuloso análisis interior con el fin de descifrar sus razones más íntimas para ser de izquierda. Desfilan así imágenes, acontecimientos y reflejos que marcaron su vida, transformándose en elementos constitutivos de su personalidad: mayo de 1968, el escándalo Dreyfus, la guerra de España, el anticolonialismo, el antisemitismo –que no consigue separar del antirracismo– y la libertad, que no consigue separar de la igualdad.

Pero la parte más importante del libro quizás sea la última, donde hace un balance de “ese campo de ruinas” en que se ha transformado la izquierda actual.
Es verdad –afirma–, la izquierda rompió con la versión clásica de la tentación totalitaria, “el socialo-comunismo”. Pero de esas ruinas apareció otra tentación totalitaria que ya no se inspira en la extrema izquierda, sino en la derecha, incluso en la extrema derecha. Para Bernard-Henri Lévy, la izquierda está enferma. Es víctima de su fascinación por la nación y la bandera, de su antieuropeísmo, de su antinorteamericanismo, de su antiliberalismo, de su antisemitismo, de su fasci-islamismo…

“La izquierda está enferma de derechismo, ésa es la verdad”, resumió en una entrevista exclusiva con LA NACION en París.

–¿Usted no cree que pedirle a la izquierda que esté a favor del liberalismo y de Estados Unidos es como querer demostrar la cuadratura del círculo?
–De ninguna manera. En lo que atañe al liberalismo, debo recordarle que el liberalismo es patrimonio de la izquierda. El liberalismo es Jacobo Rousseau y su contrato social, Adam Smith o John Locke. Como diría Benedetto Croce, es necesario distinguir entre liberalismo y liberismo. El verdadero liberalismo nunca defendió la ley de la jungla o el mercado desregulado. Por el contrario, el liberalismo exige reglas, pactos, obligaciones que enmarcan la relación de las fuerzas económicas. El liberalismo no es el mercado, es el contrato.

–Cuando los altermundialistas y otros sectores de izquierda que usted denuncia con energía acusan al liberalismo de todos los males, quizás se refieren al ultraliberalismo.
–Pero entonces que lo digan. ¿Por qué no lo dicen? Que digan que están contra el ultraliberalismo y que quieren arrancarle el buen liberalismo a la derecha. Que quieren reivindicar su herencia. Que digan cómo harán para volver a ponerlo de pie. Mi maestro, Louis Althusser, decía que el gran genio de Marx fue tomar la dialéctica hegeliana, concepto reaccionario, y ponerlo nuevamente de pie. En Francia tenemos cantidad de cretinos que dicen que la nación, la seguridad, la bandera y Juana de Arco -conceptos reivindicados por la derecha- pertenecen también al patrimonio de la izquierda. Pero, entonces, ¿cómo es posible que, tratándose de algo tan importante como el liberalismo, no hagan el mismo trabajo? ¿Que no sean capaces de distinguir entre Silvio Berlusconi y las tres revoluciones fundadoras del modernismo [la inglesa, la norteamericana y la francesa]? Hacer ese trabajo es competencia de una izquierda crítica. Criticar quiere decir separar lo bueno de lo malo. Pero, la izquierda radical, los altermundialistas, todos aquellos que apoyan a Hugo Chávez y a Evo Morales, se declaran antiliberales, no antiultraliberales. Si les resulta difícil esa palabra, que encuentren otra. La verdad es que hay algo en la idea misma de libertad que les da miedo y que detestan. Ese miedo fue el que produjo a Castro ayer y a Chávez hoy.

-¿Usted no cree que Chávez sea de izquierda?
-Naturalmente que no. ¿Cómo puede ser de izquierda un hombre que ejerce un poder personal, que sueña con que ese poder sea vitalicio, que amordaza a los medios de comunicación de su país, que está sentado sobre una montaña de oro que su población no aprovecha y que es el aliado de Ahmadinejad en la guerra planetaria que libran los demócratas y los antidemócratas. Hay actualmente una izquierda que piensa que Chávez es de la familia, el niño turbulento de la familia. Yo no. Yo soy de izquierda y creo que Chávez es mi adversario.

-¿Y no se siente solo en ese planeta de la izquierda ideal? Porque una cosa es lo que uno quisiera y, otra, lo que es en realidad.
-No me importa. Me siento solo con Ingrid Betancourt, con Vaclav Havel, con Huber Matos, con Barak Obama, con una parte de la izquierda argentina que se reconocerá en lo que digo y que debe de estar negándose a verse embanderada junto a Chávez.

-En cuanto a la necesidad de una izquierda pro norteamericana Es posible que su análisis sea adecuado para Francia. Pero, ¿qué decir de América latina, donde Estados Unidos ha hecho y deshecho a su antojo en tantas ocasiones?
-El caso no es el mismo que en Francia, es verdad. Sin embargo, se puede decir cualquier cosa de Estados Unidos, y Dios sabe si yo he criticado algunas desviaciones de ese país que me erizan: Bush, el creacionismo, el conservadurismo duro Pero Estados Unidos también es un país donde las instituciones democráticas, la prensa, la opinión pública funcionan en forma ejemplar. Un presidente norteamericano jamás podría haber tratado de dar marcha atrás sobre el arrepentimiento de los crímenes históricos cometidos por Francia, como hizo Sarkozy con el colonialismo. La reacción ante Abu Ghraib fue inmediata. En tres días, toda la prensa norteamericana, incluido Fox News , hizo su mea culpa. Todos hablaron de la bancarrota del Estado durante el huracán de Nueva Orleáns. Pero nadie mencionó la solidaridad de la gente. No sólo de Hollywood, sino de los rednecks de Texas, que acogieron a los negros, víctimas de Katrina. Eso es Estados Unidos. No se puede afirmar que es la casa del diablo. Es el país de una mala política, de una corriente conservadora que me provoca escalofríos en la espalda, pero es un país formidable, un país que tiene recursos institucionales y democráticos que merecen ser tomados como ejemplo, por lo menos en Francia.

-Volvamos al comienzo de su libro, donde cuenta la llamada telefónica que le hizo el candidato Sarkozy para que usted se sumara a las figuras de izquierda que lo apoyaban. ¿Cómo es posible que usted haga en esas páginas un retrato tan feroz del actual presidente y, sin embargo, siga afirmando que es su amigo?
-Porque la amistad es una cosa y la política es otra. La diferencia entre Sarkozy y yo es que yo sé reconocer la diferencia entre la proximidad amistosa y las distancias ideológicas, y él no. Sarkozy cree que es suficiente ser amigo para estar de acuerdo. Yo creo lo contrario.

-Pero, ¿es posible discutir con él?
-Ese día no pude, es verdad. Pero conozco a Sarkozy desde 1983. Lo conozco bien y hemos discutido con frecuencia. Ese día, se encontraba en la fase ascendente de su campaña, estaba acelerado y, en efecto, era incapaz de discutir. Pero, ¿usted cree que hago un retrato feroz?

-Sí. Cuando cuenta que Sarkozy le dice "y cuándo me vas a hacer tu papelito en la prensa como Glucksmann", lo hace de un modo tan despreciativo que el lector se pregunta cómo es posible que usted no reaccione.
-Yo reacciono: no voto por él.

-Usted no vota por él y además escribe el libro. Pero, no es sólo esa conversación sino que, a medida que avanza la escritura, lo demuele cada vez más. -Porque a medida que avanza la campaña, Sarkozy me consterna cada vez más. Sarkozy hizo una campaña de extrema derecha: sobre la necesidad de que Francia deje de arrepentirse por los crímenes cometidos durante el régimen de Vichy y el colonialismo, sobre la herencia de Mayo 68. Como él los manejó, todos esos y otros muchos temas me resultaron insoportables.

-¿Cuáles son para usted las cualidades del presidente francés? -La energía, la vitalidad, la voluntad de reformar a Francia: las 35 horas, los regímenes especiales y las universidades, todo eso va en la buena dirección. En política exterior también suele ir en el buen sentido. Pero no cuando recibe a Hugo Chávez y le hace el regalo de un reconocimiento de Estado absolutamente injustificado. No cuando vende centrales nucleares civiles a Muammar Khadafi. Pero hay otros aspectos en los que ya hizo un buen trabajo: en la reconciliación con Estados Unidos, en la amistad con Israel, en la ruptura con la política árabe de la cancillería francesa.

-¿Vio a Sarkozy después de la publicación del libro? -Sí.

-¿El presidente le dijo algo?
-Nada. Pero sé que está furioso.

-Hablando de Glucksmann, usted califica su gesto de adhesión de "valiente". ¿Por qué? ¿Lo comprende? -No, la verdad es que no lo comprendo muy bien. No comprendí que lo haya hecho en ese momento. El papel de un intelectual no es el de manifestarse tan rápido. El papel de un intelectual es el de pronunciarse, pero lo más tarde posible, después de haber obtenido lo máximo. Dándose tiempo, Glucksmann podría haber obtenido aún más sobre los temas que le interesan: la causa chechena, la amistad con Estados Unidos, etc. Por eso no comprendo. Lo llamé y se lo dije.

-¿Cree, en todo caso, que el papel de los intelectuales es el de estar "a favor" del rey o del poder?
-No. Ni creo ni comprendo. Yo jamás estuve con un gobierno. Fui amigo de François Mitterrand. El fue testigo de mi boda exactamente un año antes de ganar las elecciones de 1981. Lo primero que hice el día de su victoria fue entrar en oposición. Fui amigo de Sarkozy durante 24 años. Lo primero que hice cuando llegó al Elíseo fue pasar a la oposición. No entiendo por qué hay intelectuales que hacen lo contrario.

-¿Cómo interpreta el gesto de esos otros socialistas -y amigos suyos-, como el actual canciller Bernard Kouchner, que decidieron engrosar las filas sarkozistas?
-No lo sé. Hay numerosas interpretaciones posibles. Quizás crean que podrán influir en el curso de los acontecimientos.

-¿Sarkozy es alguien fácil de convencer?
-Por supuesto que no. Sinceramente, no estoy demasiado impresionado por las realizaciones de Kouchner en su ministerio. Creo que podría haber sido mucho más útil en la oposición que en el gobierno.

-Leí en una entrevista que le resultaba simpática la forma que tiene Sarkozy de hablar de amor
-Sí, me parece emocionante la forma que tenía de decir públicamente que amaba a su mujer.

-Es verdad. Un hombre que ejerce el poder parece humanizado por ese sentimiento.
-Quizás demasiado. Porque se pone en peligro físicamente. Sarkozy se expone demasiado. Hay una teoría, la "teoría de Kantorowicz", sobre los dos cuerpos del rey. Según esa teoría, un presidente tiene dos cuerpos, uno profano y uno sagrado. Así se gobierna: el cuerpo profano está muy cerca de la gente y el sagrado muy lejos. El poder se ejerce en el equilibrio entre ambos cuerpos. El problema de Sarkozy es que hay demasiado cuerpo profano y poco cuerpo sagrado. Esto tiene que ver con esa ambigüedad entre república y monarquía que es Francia, donde es necesario encontrar un equilibrio entre distancia y proximidad, entre la sacralidad del poder y su materialidad. Tuvimos presidentes que iban demasiado lejos en un sentido, como Mitterrand, y otros que van demasiado lejos en el sentido inverso, como Sarkozy.

-¿Usted se refiere a esa tendencia populista de Sarkozy que tantos le critican? -Lo que más debería preocupar de Sarkozy, en realidad, es que se trata de un verdadero hombre de derecha. Cuando dice basta ya de arrepentirse públicamente por Vichy [la colaboración con la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial] o por la colonización, es auténticamente sincero. Y eso me hiela la sangre.

-Pero un 54 por ciento de los franceses lo votaron sobre esas bases. ¿No cree que Francia es muy en el fondo un país xenófobo, con frecuencia racista y, como decía Mitterrand, muy conservador?
-Sí. Pero había en este país un proceso de reflexión, sobre todo en cuanto a nuestro papel en el marco del colonialismo. Por el contrario, la campaña de Sarkozy, con su negativa a arrepentirse de las faltas cometidas, sirvió para paralizar ese proceso de toma de conciencia. Un país que no tiene vergüenza es un país perdido. Se puede perdonar, pero no olvidar. La vergüenza es un gran sentimiento humano. Yo reivindico dos grandes categorías políticas: la vergüenza y la melancolía.

-¿Melancolía de qué? -De un cielo vacío. Porque ya no basta mirarlo para encontrar los planos de la Jerusalén celeste.

Feria de salud para salvadoreños en Los Ángeles

Por Blanca Abarca

Las familias salvadoreñas residentes en Estados Unidos que no disponen de un seguro médico tendrán la oportunidad de recibir atención el próximo lunes 5 de octubre, en la sede del consulado general de El Salvador en Los Ángeles, California.

La jornada médica para la comunidad salvadoreña e hispana se realizará desde las 8:00 a.m. hasta las 2:00 p.m., detalló el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador.

La feria de Salud ofrecerá mamografías, referencias de exámenes físicos para Papanicolaou, análisis de grasa corporal, glucosa, presión sanguínea y capacidad respiratoria, así como información y orientación nutricional, entre otros.

Unos 800 mil salvadoreños residen al Sur de California, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La actividad consular en Los Ángeles, cuenta con el apoyo del St. Vincent Medical Center, las clínicas Breathe L.A., KHEIR, HBRC St. Vincent y Compton Community Clinic, la jornada médica se enmarca en la Semana Binacional de Salud 2009.

Para mayor información sobre la Feria de Salud, contactar al: (213) 234-9200; (213)383-5776 y (213)383-6134, o visitar la sede consular en 3450 Wilshire Blvd. Suite 250, Los Ángeles CA 90010.

Fuente: LPG 30/9/2009