Desktop

Chat

Bookmarks

User

Mail

Videos

Contact

Mobile

Archive

Opinion

Economía

Inmigración

Kota

Portfolio

Feature

Fiesta Guanaca en Washington

Biblioteca Carnegie, Washington,  DC 
Por José Manuel Ortiz Benítez

En un típico soplo otoñal, el viento quita suavemente las hojas secas del andén como para dar paso a la entrada de los invitados por la entrada principal. No hay lista de invitados, es una fiesta abierta para todos los miembros de la Comunidad.  

En medio de dos imponentes columnas, la de Homero y la de Galileo Galilei, brilla, como la punta de un zapato recién lustrado, la calvicie de un empresario salvadoreño llamado Elmer Díaz. A su lado está otro empresario salvadoreño, chiquito y matón, llamado Salvador Zelaya, mejor conocido entre sus amigos como Chambita, quien, llueva, truene, nieve, o le caiga un rayo encima, jamás falla con su presencia en este tipo de eventos.

Por el otro espacioso costado del edificio, bajo las columnas de Platón y Newton, con letras esculpidas en piedra dorada, se encuentran prendidos de una copa, en una mesa redonda como la del Rey Arturo, Jacinto y Abigail Rivera, una reconocida  pareja de empresarios salvadoreños llegados a Washington, DC en la década de los 70s.

En la tarima, los integrantes de La Máquina, la herramienta contratada para amenizar la ocasión, sacan chispas de sus instrumentos para deleitar a los presentes, debidamente colocados delante de un fondo azul con los logos del  Comité  Cívico Cultural y el Comité Cívico Empresarial, dos órganos de peso integrados por salvadoreños honorables de la cultura y del mundo de los negocios de esta hermosa ciudad.

Por los anchos pasillos de granito negro con figurinas geométricas blancas, hay un frenesí de fotógrafos y videografos, buscando la foto perfecta de la noche.

Debajo de un gran reloj sostenido por la escultura de dos arcángeles gigantes, una amplia pista de baile  alberga una multitud de personalidades, entre empresarios, reinas, candidatas, cuerpo diplomático y líderes comunitarios, a  quienes se les ve doblar las cinturas como mejor pueden al son de una rola espesamente salvadoreña.

Desde lo alto de las columnas que envuelven la pista, las luces alumbran intermitentemente los rostros y las cabezas de los mejores hombres y mujeres expulsados de nuestra patria, ahora perfectamente integrados en esta majestuosa ciudad.

Entre el resplandor de de luz, se distingue la figura inconfundible de la industria La Chiquita, Dorita Escobar, muy grande, sonriente, con un vestido negro fruncido a la piel, y un ribete blanco anclado al pecho, tacones finos y alargados, zapateando alegremente entre amigos y miembros de la comunidad.

Chambita, como de costumbre, anuncia “aquí, hay comida y vino para todos” en un estilo fuertemente cantonal.

En nuestra mesa, una invitada, con cara desorientada, pregunta,  y “dónde estamos aquí”?

Desde que la salvadoreña Jackie Reyes fue electa por la Alcaldesa de Washington Muriel Bowser como la Directora de la Oficina de Asuntos Latinos de la ciudad, nunca antes los salvadoreños habíamos llegado a organizar ningún tipo de evento en estos amplios espacios públicos de piedras esculpidas, escalinatas de alfombra roja, columnas dóricas y hierro forjado.

“Ahora si nos tomamos esta ciudad”, dice la comensal de nuestra mesa, convencida en su despiste, de la nueva fuerza de la Comunidad.

José Manuel Ortiz Benítez es columnista salvadoreño en la ciudad de Washington, DC. 

La Nueva Fiscalía General de La República

Por José Manuel Ortiz Benítez

Los salvadoreños somos almas de pellejo resistente, acostumbrados a aguantar cualquier cosa que se nos eche encima. Guerras, terremotos, pestes, pobreza, exilios, corrupción, manipulación mediática, deportaciones, ineficiencia pública ...qué no habremos sufrido los salvadoreños a lo largo de nuestra historia?

La última vez que la raza guanaca vio una chispa de porvenir fue en 1528, la época de Atlacatl al frente de Cuzcatlan. Desde entonces, hemos cabalgado por un sendero tumultuoso, lleno de dificultades y desaciertos en busca de la prosperidad, una meta cada vez más lejana, gracias, entre otras, a la tullida gestión de la cosa pública que practican los señores que ejercen el poder.

Inglaterra, EE.UU, Holanda se desarrollaron hace más de 100 años.  Vietnam, Chile, Uruguay, Costa Rica, Colombia se han modernizado en los últimos 25.  Sus ciudadanos nacen y crecen más o menos en espacios de avance económico y paz social.

Qué ha pasado en El Salvador, qué ha hecho El Salvador de sus ciudadanos? El espacio nacional nos ha hecho lo que somos: una raza nómada, bajita, sufridora, altamente crispada, enfrascada en la violencia y la precariedad.

Qué hace que los países avancen colectivamente?  Los que saben dicen: liderazgos políticos sólidos, competentes y transparentes. Qué hace que los países retrocedan? Los que saben dicen lo contrario: liderazgos  políticos inestables, incompetentes,  poco transparentes.

Si los que saben no se equivocan, en El Salvador la oferta de porvenir dada a la raza llana por parte del poder ha sido un timo.

En el transcurro de las décadas, una tercera parte de la casta guanaca ha tenido que huir y buscar suerte en otro lado. Las otras 2 partes han tenido que sacrificarse y aguantar la presión del espacio nacional, un territorio cada vez más hostil donde se requiere de ser un experto en inseguridad y extorsiones para sobrevivir el día a día.

Hemos tenido recetas de la derecha y de la izquierda y los problemas, que en su mayoría, no requieren de propuestas ideológicas, sino de soluciones técnicas, siguen hipotecando el futuro de la raza, sobre todo el de nuestra sangre joven, la más valiosa en la búsqueda del porvenir para nuestro país.  No hay otro componente de la población más estratégico para el desarrollo nacional que los jóvenes. El poeta Ruben Dario lo define definitivamente: “Juventud, tesoro divino. “

Parte del problema, es que el país entero todavía se administra como si fuera un partido político de un solo dueño.

El que controla el partido que gana las elecciones reparte las instituciones entre sus principales amistades y militantes, según “la onza” de lealtad hacia el partido. La onza de lealtad al partido pesa más que la onza de honestidad y capacidad de cualquier aspirante. Ahora se sabe que la onza es una fuerte práctica habitual tanto en la derecha como en la izquierda.

Ministerios, Autónomas, Bancos Nacionales, Superintendencias, Diputaciones, Secretarías, Gobernaciones, todas,  instituciones claves en el desarrollo del país, terminan siendo administradas más que por personas honestas y competentes, por personas “debidamente” enganchadas al partido en el poder.

“Así trabajan las democracias del mundo moderno” dice mi estimado tocayo don Manuel, gesticulando con las dos manos, “excepto que en El Salvador, una sola familia puede tener todo el control del aparato partidario, demasiado poder” termina con la mirada puesta en la portada del Diario de Hoy. Otro caso de violencia.

No hace falta mencionar qué familia (realmente) manda en el partido de derecha y qué familia (realmente) manda en la izquierda. Dos hombres de familia ejercen el monopolio del poder, y lo ejercen con firmeza, sin ningún cargo de conciencia, sobre todo, cuando se conoce que el resultado de la gestión no ha sido el que todos hubiéramos deseado.

En un sistema bipartidista controlado por dos hombres, como el que sufre El Salvador, ya no se discuten las ideas, ni siquiera las ideologías, al igual que en una mafia, en un cuartel o en cualquier organización vertical, no se discute el plan, se ejecuta, tal como lo ha diseñado el mandamás.

El sistema salvadoreño, un capataz por cada partido (partidos cerrados), es un sistema medieval, adverso para los ciudadanos, y por ende para el desarrollo del país, porque los principales partidos no se someten a ninguna fiscalización ciudadana.  Caciquismo Partidista es donde estamos.

En el Caciquismo Partidista no se premian las ideas, la renovación, el debate a profundidad, la autocrítica, la réplica, ni la fuerza del colectivo. Un sistema así no produce cuadros de gestión, produce cuadros partidarios. Por eso la fórmula ideal que se busca en los servidores públicos, lealtad de partido + capacidad de gestión, es más bien una rareza. Quien avanza en el partido y se nomina en el poder es aquel quien mejor pelea los colores del partido, no quien posee más inteligencia y capacidad de gestión. De hecho, la inteligencia es un “requisito opcional” en los partidos que, cuando se marca en la solicitud de afiliación, se valora mal por la dirigencia.  A la hora de mantener el control del aparato partidario, más vale estar rodeado de socios de conocimiento limitado que de personas listas, bien informadas.

Una nacioncita, cuyo futuro recae en los hombros de dos partidos, cuyos dueños son no más que dos familias, es una nacioncita amarrada a la buena voluntad de esas dos familias.

Los partidos funcionan para sí mismo, dice Don Manuel. Nadie va a cambiar eso, dice.  Sin embargo, cada vez que Marte se cruza enfrente del sol, el sistema bipartidista salvadoreño, con todos sus defectos y   anomalías graves, inexplicablemente produce un fenómeno esperanzador: una persona, capaz y honesta, es electa a la gestión de la cosa  pública, y hace temblar la imagen arraigada en las mentes salvadoreñas: que todos los altos servidores públicos son igualmente corruptos.

No siempre. Esperamos.  Douglas Arquímedes Meléndez Ruiz fue electo Fiscal General de la República por todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa el 5 de enero de 2016.

En ocho meses, este nuevo F1, con mirada de insecto y músculos de hormiga,  ha hecho por la raza salvadoreña lo que no ha hecho nunca ningún fiscal general en la historia de nuestra nación: desobedecer  líneas esencialmente partidistas en la lucha contra la impunidad.

Otros artículos de este autor AQUI.

José Manuel Ortiz Benítez es columnista salvadoreño en Washington, DC.  

Voices From Donald Trump’s Rallies, Uncensored from The New York Times

Some really crazy stuff going on at Trupm's rallies, looks like third world candidate and supporters.

Does not look good in US Democracy


When Mexicans crossed our border to feed Americans in need

Mexican troops arrive in San Antonio on Sept. 8, 2005, with aid for Hurricane Katrina victims. (William Luther/San Antonio Express-News via Associated Press)
When Mexicans crossed our border to feed Americans in need
By Stephen R. Kelly*

In a scene that would have given Donald Trump heart palpitations, 200 flag-waving Mexican troops breached the U.S. border outside Laredo, Tex., 10 years ago and advanced unopposed up Interstate 35 to San Antonio.

It was the first time a Mexican army had marched on San Antonio since 1836 when Gen. Santa Ana massacred besieged Texas independence fighters at the Alamo.

Mexican Troops helping Katrina Victimss in Sept 2005
This time, however, the Mexican soldiers were on a relief mission to feed tens of thousands of homeless and hungry Americans displaced by Hurricane Katrina. Setting up camp at a former Air Force base outside San Antonio, they distributed potable water, medical supplies and 7,000 hot meals a day for the next three weeks.

If this doesn’t sound like the Mexico you’ve been hearing about lately — the one that has been ripping America off, the one that sends rapists and criminals across the border — you might want to consider this little-known gesture of humanity from our abused southern neighbor as you think about Katrina 10 years later.

I was serving as the No. 2 at the U.S. Embassy in Mexico City in August 2005 when Katrina made landfall on the Gulf Coast. The storm’s track posed no danger to Mexico, and we followed events like most expatriate Americans — aghast, but at a distance.

But not Mexicans. They were watching the same scenes of floating corpses and botched relief efforts in New Orleans. My chief contact at Mexico’sForeign Ministry called to say the Mexican army had two field kitchens that could feed storm victims who had made their way to Texas, he said, and the navy had two ships that could help with cleanup efforts in New Orleans.

I told my contact the offer was very generous, noted that many countries had offered assistance, and added that the State Department and the Federal Emergency Management Agency would decide which offers to accept. He said it was too late for that. The convoy had already left Mexico City on its way to the border, and the ships were ready to steam from Veracruz.

To put this in context, the United States likes to think of itself as the country that does the helping, as we had done when Mexico City was struck by a devastating earthquake in 1985. But few had contemplated the possibility that Mexico would be coming to help us.

The next 48 hours were a mad scramble to get Washington to say yes, to figure out how to admit more than 200 military personal without passports or visas, and to recognize that the Mexican army, traditionally one of the most nationalistic and anti-American elements in the Mexican government, was making an extraordinary gesture.

It worked. The 45-vehicle convoy crossed the border at Laredo at dawn on Sept. 8 and arrived in San Antonio later that day. The only glitch was that the USDA would not allow the Mexicans to serve the beef they had brought because they couldn’t prove it had been produced in a mad-cow-free facility. Undeterred — and un-insulted — the Mexicans bought their beef locally.

By the time their mission in San Antonio ended Sept. 25, the Mexicans had served 170,000 meals, helped distribute more than 184,000 tons of supplies and conducted more than 500 medical consultations.

Mexican sailors also assisted with clearing downed branches and other storm debris in Biloxi, Miss., where they posed for photos with President George W. Bush, who thanked them for their help.

Nobody was more surprised by this humanitarian mission than the Mexican military itself. Perhaps pumped up by its unexpected display of competence and compassion, even for a normally haughty northern neighbor, the Mexican army became far less defensive, and more willing to cooperate with its U.S. counterpart.

Disasters such as Hurricane Katrina, or the spectacle of U.S. presidential politics, often force to the surface the true character of the players. The Mexicans proved they were neighbors we can count on. One can only speculate how Trump would have handled the Mexican invasion had he been president. Would he have considered the visa-free Mexican soldiers illegal immigrants? Would he dispatch rape kits to San Antonio-area hospitals?

We should try to answer those questions soon. Because hurricane season is again upon us. And you never know when you are going to need a friendly neighbor, and a hot meal.

*Stephen R. Kelly, a former U.S. diplomat who served in Mexico from 2004 to 2006, teaches at the Sanford School of Public Policy at Duke University - Original Source: The Washingtgon Post Aug. 28, 2015 

Salvadoreños celebraron la independencia con un colorido desfile en L.A.


La comunidad cuzcatleca festejó el 193 aniversario de la emancipación de España

Soudi Jiménez | 8/31/2014, 2:59 p.m.


LOS ÁNGELES.- Las banderas azul y blanco ondearon por lo alto; el colorido lo impusieron las carrozas, reinas de belleza y jinetes, que junto a líderes, artistas y políticos locales, participaron hoy en el desfile de la independencia de El Salvador.

GALERÍA DE FOTOS

Este festejo patriótico recorrió el bulevard Santa Monica, como se ha hecho desde 1999. A la cabeza del desfile iba Tina Nieto, capitana de la estación de policía Olympic y Mitch O’Farrel, concejal del Distrito 13.

“Esta es una de las comunidades más diversas en el país”, manifestó O’Farrel, minutos antes de arrancar el desfile, quien sustituyó en el cargo al actual alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, funcionario que en esta oportunidad estuvo ausente.

Los carros alegóricos, caballos y motos que utilizaron los participantes salieron a las 11 de la mañana de la avenida Van Ness hacia el este de la ciudad.

Jovencitas y niñas recorrieron a pie todo el trayecto luciendo vistosos trajes, al igual que organizaciones de exmilitares, cuyos integrantes vestían los característicos uniformes color verde olivo.

En esta zona donde se desarrolla el desfile, en su mayoría son residentes salvadoreños y guatemaltecos. Algunos establecimientos aumentaban el volumen de sus aparatos de sonido, para que se escuchara con potencia las cumbias de la orquesta San Vicente.

Mientras las carrozas pasaban, algunos aprovechaban de ofrecer artículos relacionados a la identidad centroamericana. “Banderas, banderas a 10 dólares”, indicaba un comerciante ambulante.

En la esquina del bulevard Santa Mónica y la avenida Western, un grupo de vendedores de frutas y verduras contrató un mariachi. “Guadalajara, Guadalajara”, se escuchaba, algo que captaba la atención de los transeúntes.

“¿Pueden tocar el Sombrero Azul?”, les preguntó una mujer, interesada en escuchar la canción que popularizó en la década de los ’80 el grupo venezolano Los Guaraguao, en donde destacan la salvadoreñidad.

“Los trajimos [al mariachi] para estar alegres, recordando que somos latinos”, explicó Baudilio Juárez, comerciante de origen guatemalteco.

Junto a los carros alegóricos cuzcatlecos, en esta oportunidad también participaron representaciones chapinas, mexicanas y peruanas.

“Hoy está triste porque no vemos participantes que lleven música”, manifestó María Meléndez, comerciante que vendía flor de izote entre la concurrencia a un valor que oscilaba entre los 3 y 12 dólares. “Tienen que ir adelante”, agregó.

La música y bailarinas llegaron con las representaciones de la organización Adentro Cojutepeque y el restaurante El Barón, aumentando la euforia del público que asiste a este evento con fidelidad.

“Al presenciar este desfile se me vienen bonitos recuerdos porque yo fui cachiporrista para los eventos cívicos”, manifiesta Dina Lara, originaria de Sonsonate, acompañada de su hija Ashley, de 9 años, quien lucía los colores azul y blanco en la frente.

“Está muy divertido”, indicó Reina Pereira, oriunda del departamento de La Unión, quien acudió por primera vez acompañada de su hija Michelle de tres años.

En esta edición, como se acostumbra cada año, un grupo de líderes y comunicadores cuzcatlecos fueron reconocidos como Orgullo Salvadoreño.

Algunos de los homenajeados fueron Nelson Flores, presidente del Comité El Pescador y Salvador Sanabria, director ejecutivo de la organización El Rescate; así como Alejandro Navarro y Saúl Rodríguez, periodistas de la cadena Telemundo, entre otros.

“Este desfile representa nuestra identidad cultural, en donde podemos vestir el color azul y blanco, trasladando a las futuras generaciones ese orgullo de donde venimos”, aseveró Sanabria.

La delegación del partido político de derecha Alianza Republicana Nacional (ARENA) se encargó de cerrar este festejo. En uno de los camiones, portaban una foto gigante del extinto mayor Roberto D’Abuisson.

En este desfile, cuyos organizadores son simpatizates de esa ideología política, los alcaldes y diputados areneros han sido fieles participantes. En esta ocasión, únicamente acudió Amalia Espinal, candidata al parlamento salvadoreño.

“Tenemos años participando, yo creo que no es un evento afín a ARENA necesariamente, sino que es de toda la comunidad centroamericana”, valoró Espinal. “Venimos para mantener los vínculos con la comunidad”, enfatizó.

De acuerdo a los organizadores, el desfile contó con 300 diferentes representaciones. Después de una hora y 15 minutos, tiempo que tardaron en pasar todas las delegaciones, este periódico constató un aproximado de 100 participantes.

GALERÍA DE FOTOS

swjimenez@hoyllc.com
- See more at: http://hoylosangeles.com/news/2014/aug/31/salvadorenos-celebraron-la-independencia-con-un-co/#sthash.I7hhECbM.dpuf

LAS PROFUNDAS RAICES DE LAS VIOLENCIAS EN EL SALVADOR


Dr. Víctor M. Valle

En días pasados, a propósito de un artículo sobre niños sacrificados en el patíbulo social, ofrecí escribir sobre las que, en mi opinión, son las raíces de las violencias en El Salvador.

El 16 de enero de 1992, en El Castillo de Chapultepec, el presidente Alfredo Cristiani en su discurso oficial en la ceremonia de la firma de los Acuerdos de Paz, dijo: “. . . la crisis en que se vio envuelta la nación salvadoreña en el último decenio (se refería al decenio de la guerra civil) no surgió de la nada, ni fue producto de voluntades aisladas, esta crisis tan dolorosa y trágica tiene antiguas y profundas raíces sociales, políticas, económicas y culturales en el pasado. . . “

En efecto, esa crisis nos llevò a la violencia, dolorosa y trágica de la guerra civil. La violencia es un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde sus albores. Todo tipo de violencia implica daño que una persona perpetra a otra haciendo uso de la fuerza o de la superioridad de una posición de poder.
En otras palabras, la violencia es una acción humana por la cual una persona somete o daña a otra por medio del uso de la fuerza superior que posee.

Desde el momento histórico en el que un sector de la sociedad se impuso a otro se ejerció la violencia, lo cual, en una reacción de autodefensa, generó otra forma de violencia, del que se resistía a aceptar la imposición por la fuerza.
Pensadores diversos, entre ellos el noruego John Galtung, determinan tres tipos de violencia:
• Violencia directa basada en una agresión destructiva hacia una persona o colectividad;
• Violencia estructural, centrada en los condicionamientos sociales que impiden la satisfacción de necesidades para todas las personas;
• Violencia cultural que se da como un trasfondo de actitudes de individuos que aceptan y legitiman la violencia en la sociedad.

La violencia directa es casi siempre un resultado natural de la conjunción de la violencia estructural y de la violencia cultural. En un ambiente deprimido social y económicamente los individuos son víctimas de violencia estructural y, desde su interior, despliegan conductas que los llevan a ser agresivos con sus semejantes en un medio donde la violencia tiene aceptación social: el machismo, la vida no vida no vale nada y otras expresiones muestran estas interrelaciones.

Otra manera de conceptuar la violencia la da la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la ha definido como: “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.

Esa definición de la OMS permite una tipología sencilla de las violencias así:
• Violencia auto-infligida, por medio de la cual el daño a uno mismo puede llevar al suicidio.
• Violencia interpersonal que puede ser intrafamiliar, cuando se da entre familiares, o comunitaria, cuando se da entre individuos sin parentesco, y la
• Violencia colectiva, que puede ser social, política o económica.
Las violencias se entrelazan con el fenómeno social de la delincuencia que, en El Salvador, tiene a los habitantes muy agobiados. Toda delincuencia es violenta y un acto de violencia evoluciona hasta ser delito. Hay formas de delincuencia que engañan por las apariencias como son los delitos de cuello blanco y la corrupción de los poderosos del sector público y privado; pero en todo caso son expresiones de abuso de poder y fuente de violencias.
En cualquier categoría de las tipologías mencionadas se puede encontrar un ejemplo concreto en El Salvador. Y eso es grave.

Pero más grave aún es el hecho de que la violencia es un fenómeno mundial que ha hecho estragos en los últimos 100 años o más.
Piénsese en los genocidios de armenios, de judíos, de Ruanda, de Camboya, en las letales guerras mundiales, en las hambrunas de Biafra, en las guerras de liberación e independencia, principalmente en África y Asia, en las guerras civiles de América Latina, y, en los tiempos recientes, el conflicto sirio, las matanzas en Egipto y Libia, la masacre en Gaza, las guerras en Ucrania, Iraq y Afganistán, en la carrera armamentista y el arsenal nuclear, principalmente de la grandes potencias, y en la irrupción de la delincuencia organizada trasnacionalmente en la sociedad de todos los países.

El Salvador tienen su historia específica y la sociedad anhela disminuir y erradicar las violencias. La historia del país ha propiciado que, en El Salvador, se den todas las clases de violencias conocidas, en entrelazamiento con una delincuencia cruel, devastadora y con nexos con organizaciones transnacionales del delito y son un desafío frontal para dirigentes políticos y sociales interesados en tener un país desarrollado, de buen convivir y seguro.

Los anhelados acuerdos nacionales en asuntos estratégicos, en materia de seguridad y paz social, deben partir del reconocimiento de cuáles son las raíces profundas de nuestras violencias y nuestra delincuencia. A manera de proposiciones, enumero unas que, entrelazadas, nos han llevado a la situación actual:
1. Menosprecio social por los humildes y discriminación racial desde tiempos de la colonia y de los primeros años de la República hasta la actualidad.
2. Sobreexplotación de los trabajadores.
3. Régimen político diseñado para la represión y la contención de los movimientos sociales y populares a través de los estamentos estatales armados.
4. Elites del poder económico voraces para acumular ganancias y renuentes a pagar impuestos justos.
5. Educación estéril y alienante alejada de ser un instrumento para el desarrollo pleno y carente de valores humanitarios y de solidaridad.
6. Modo de vida consumista, superficial y alejada de la práctica de valores humanitarios.
7. Dirigencias políticas y sociales proclives a la superficialidad, a la corrupción y a la ilegalidad
8. Debilidad de las instituciones del Estado para prevenir y punir la delincuencia.

Cada uno de los factores mencionados tiene atributos para ser discutido y desarrollado de manera más amplia. Baste decir, por de pronto, que esos ocho factores-raìces nos han llevado a tener un país con muchas violencias que impiden la organización de país justo, desarrollado, armonioso y solidario.

Las raíces de las violencias nos han dado como resultado un cuadro muy enredado en el tejido social de El Salvador.
Las violencias golpean todos los días en asesinatos crueles, asaltos en los buses, robos y hurtos por doquier, atracos a mano armada, maltrato intrafamiliar, familias destrozadas, burócratas altaneros e ineficientes, empresarios ineficientes que no respetan al ciudadano consumidor, tensiones entre vecinos, extorsiones de pandillas, traficantes amenazantes e impunes, altos niveles de pobreza y privaciones, mortalidad infantil, deterioros acelerado de la salud de adultos mayores pobres, basura regada por todos lados, ambientes contaminados, choferes mal educados y matones , personas corruptas en el sector privado y en el público….en fin.

Eso es lo que ha dado a la sociedad salvadoreña la historia de violencias en nuestro país. Claro, hay bolsones de desarrollo y confort en condominios de viviendas y centros comerciales que nos hacen soslayar el foco central de los grandes problemas.

Es tiempo de emprender una cruzada consensuada, frontal e integral para aliviar estos males, para construir una sociedad nueva pero ojalá sin que se cumpla el conocido postulado de Karl Marx:
“La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva. Es, por sí misma, una potencia económica“.

El 9 de mayo de 1944, hace setenta años, renacieron esperanzas

Publicado por: COLATINO, 9 de mayo 2014.

Dr. Víctor Valle

Hoy 9 de mayo de 2014 se cumplen 70 años de la caída del dictador Maximiliano Hernández Martínez. Fue después de una huelga general de brazos caídos, cuando todo paró en El Salvador, al decir de mis padres. Mis primeros borrosos recuerdos son de esos días intensos, que comenzaron con la rebelión del 2 de abril que fue ahogada con fusilamientos de civiles y militares de parte de un dictador testarudo y cruel.

Casi no hay testigos presenciales de este ejemplar hecho político y social. Si los hay son ahora nonagenarios o casi centenarios.

Conocí en mis tiempos de estudiante universitario a varios protagonistas jóvenes de las luchas contra Martínez, como se le decía abreviadamente al dictador. Raúl Castellanos Figueroa, Fabio Castillo Figueroa, Reynaldo Galindo Pohl y Jorge Bustamante, entre otros, fueron parte del comité estudiantil universitario que colaboró en organizar, con otros sectores, la memorable Huelga de Brazos Caídos que hizo tambalear al dictador y logró derribarlo, ese dictador que entró, se mantuvo y salió regando sangre de patriotas populares, desde Farabundo Martí, Feliciano Ama, Francisco Sánchez y decenas de miles de otros luchadores masacrados en 1932 hasta los sublevados del 2 de abril de 1944, civiles y militares, que fueron sumariamente fusilados, como Julio Faustino Sosa, militar, y Víctor Manuel Marín, civil.

Raúl Castellanos, periodista y escritor, llegó a ser Secretario General del Partido Comunista, cargo que tenía cuando murió en Moscú en 1970. Fabio Castillo fue dos veces Rector de la Universidad de El Salvador, médico científico destacado, profesor universitario, candidato a presidente de la izquierda en 1967 y uno de los fundadores del PRTC, miembro del FMLN, en los 1970. Su único hijo varón, Manuel Castillo, murió trágicamente en Nicaragua, donde fue combatiente sandinista. Jorge Bustamante fue prominente médico, profesor de varias generaciones de médicos y Director General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social. Reynaldo Galindo Pohl, connotado abogado internacionalista, padre de la Constitución de 1950 miembro del Consejo de Gobierno entre 1948 y 1950, Ministro de Cultura del gobierno del Teniente Coronel Oscar Osorio
Todos ellos ya no están en este mundo; pero a algunos de ellos les escuché remembranzas de esas luchas. Sobre todo Fabio, contaba de sus conspiraciones desde 1942, cuando un grupo de estudiantes, para conmemorar el centenario del fusilamiento de Francisco Morazán, organizar un comité que les dio cobertura para conspirar contra el dictador Martínez.

El 9 de mayo representó la culminación de gestas heroicas de raíz popular que abrieron caminos para la libertad, la democracia y la era de desafíos sociales que ahora vivimos. Abril y Mayo de 1944 contuvieron semillas de esperanzas para las luchas del pueblo. El 2 de abril se desafió frontalmente al tirano, en las semanas subsiguientes se conspiró y se organizó esa ejemplar huelga de brazos caídos, se aprovechó la coyuntura del fin de la segunda guerra y se dio al traste a la dictadura de Martínez quien se fue del país después de renunciar el 9 de mayo de 1944. Martínez salió a Guatemala, donde la dictadura de Jorge Ubico estaba en sus estertores. Eran tiempo de cambios en Centroamérica.

Por eso la izquierda quiso organizar en los años 1950 y 1960 el Partido Revolucionario Abril y Mayo (PRAM), como homenaje a esas heroicas jornadas de abril y mayo de 1944 y para continuar con las banderas de libertad, democracia, justicia y dignidad. Por eso, en los años 1960 hubo en el FUAR (Frente Unido de Acción Revolucionaria) una Columna 9 de Mayo, entre cuyos miembros recuerdo a Rafael Aguiñada Carranza y Fenando Lizànne. También el FUAR tuvo columnas obrera, campesina, estudiantil… El 9 de mayo de 1944 abrió las compuertas de un caudal de esperanzas. Aunque la dictadura se recompuso y dio origen a una guerra interna en los años 1980, el 9 de mayo dejó un legado de lucha popular que fructificó primero en los Acuerdos de Paz de 1992 y actualmente en los dos sucesivos gobiernos de izquierda que, por voluntad democrática del soberano, dirigen, desde el 2009, el destino político de El Salvador. Gloria al 9 de mayo de 1944 y a los héroes y mártires que lo hicieron posible.

Hermanos en el exterior lamentan falta de interés de candidatos por el voto en el exterior

La Pagina
14 DE ENERO DE 2014 22:30 | por Maribel Montenegro


Salvadoreños en el Exterior lamentan que candidatos no se hayan tomado el tiempo para difundir con mayor penetración sus planes de Gobierno.

Salvadoreños en el exterior lamentaron que los candidatos presidenciales hayan mostrado un reducido interés de proyectarse ante la diáspora salvadoreña durante la campaña presidencial. Así lo manifestaron representantes de la comunidad salvadoreña que residente en los Estados unidos.

Salvador Sanabria, un salvadoreño radicado en California y que ya envió su voto, dijo a Diario La Página que "ha escuchado más la estática de la batalla que ha generado el Presidente (Funes), por lo que la atención se ha centrado en lo doméstico y dejaron de lado la presentación de los planes de Gobierno a quienes sostienen gran parte de la economía del país y que por primera vez estarían votando".

Pese a todo, el hermano lejano calificó la actividad como “una victoria porque el Estado Salvadoreño ha reconocido ese derecho que durante años se había negado, aunque es un derecho incompleto”, ya que a su juicio esta Ley Especial solo les permitirá votar en esta elección. Aún así reconoció que la experiencia será positiva pese a todas las dificultades que tuvieron que atravesar para logar consagrar ejercer el sufragio.

Sanabria dijo que este es el resultado de un esfuerzo de más de diez años y que se inició en el 2003 con la primera Convención de Salvadoreños, en Los Ángeles, California donde se sentaron las bases para lograr que los salvadoreños pudieran en estas elecciones participar en la elección del próximo mandatario.

De igual manera desestimó las acciones del Tribunal Supremo Electoral, en el sentido que no realizar acciones que motivaran a la comunidad salvadoreña radicada en el extranjero a que en primer lugar se empadronaran y a emitir el voto, lo cual es comprensible dijo, por la falta de presupuesto que se destinó para el empadronamiento.

“No hubo educación ni suficiente información para quienes manifestaron que querían empadronarse y recibir el paquete electoral”, aseveró el ciudadano salvadoreño residente en California, para quien las elecciones presidenciales a realizarse el próximo dos de febrero serán “cerradas” y si bien es cierto, el voto de los salvadoreños directamente no tendrá mayor influencia, sí la tendrá por la creciente conexión que existe con los familiares, ya que cada día están más conectados a través de la tecnología lo que les permite enterarse del acontecer político del país.

“La comunicación es más fluida y el tema político siempre está presente porque toca la calidad de vida, lo que se vive en el país, delincuencia, inseguridad” y por ello los salvadoreños tienen una opinión política que incide en los familiares que votarán en El Salvador.

Después de varios años de lucha por hacer prevalecer uno de los derechos que constitucionalmente les atañe, 10,337 salvadoreños en el exterior por primera vez podrán ejercer el sufragio a través de la modalidad implementada de voto en el Exterior.

"Su lucha continuará" manifestó el compatriota, porque lo que buscan es que se crea una Ley permanente que permita a los salvadoreños participar en todos los procesos electorales, ya que es un derecho constitucional y a además son parte del soporte de la economía nacional con el envío de las remesas familiares.

Sanabria aseguró que "algunos paquetes se extraviaron o llegaron a destinos equivocados", pero hizo ver que se están tratando de localizar para que los votos lleguen en el tiempo oportuno. Al respecto hizo un llamado a todos los compatriotas que todavía no han hecho llegar el sobre celeste, que lo hagan a la mayor brevedad posible y que no se queden sin votar.

Hasta el pasado 5 de enero el Tribunal Supremo Electoral había recibido 144 sobres que están depositados en la Junta Electoral del Voto en el Exterior y que serán escrutados el próximo 2 de febrero.


El Rescate lleva 3 décadas de ayuda a inmigrantes

El director ejecutivo de El Rescate. Salvador Sanabria (izq.) habla durante una conferencia de prensa.

La organización El Rescate lleva 32 años ofreciendo asistencia y representación a inmigrantes en asuntos migratorios.

Por: Isaías Alvarado / isaias.alvarado@laopinion.com
El director ejecutivo de El Rescate. Salvador Sanabria (izq.) habla durante una conferencia de prensa.
Foto: Archivo / La Opinión

PUBLICADO: Nov, 26, 2013 12:00 am EST

Con la misión de reunificar a las familias centroamericanas que se encontraban separadas en centros de detención a principios de la década de 1980, nació la organización El Rescate en Los Ángeles.

No fue difícil pensar en un nombre que sintetizara la titánica labor de liberar y unificar a hombres, mujeres y niños en instalaciones de la Oficina de Migración. Corría el sangriento período de las guerras civiles en países como El Salvador, Guatemala y Nicaragua, y miles de familias estaban divididas.

"Había una situación dramática en el Sur de California por familias enteras huyendo de la violencia en Centroamérica, que cruzaban la frontera y al ser capturadas por INS [Servicio de Naturalización e Inmigración, cuyas funciones fueron transferidas en 2003 al Servicio de Inmigración y Ciudadanía, USCIS] eran enviados a centros de detención separados", cuenta Salvador Sanabria, su director ejecutivo.

"Nuestra tarea era rescatar a las familias de los centros y reunificarlas, así nació la institución el 2 de mayo de 1981", expone el activista, resaltando el objetivo oficial del grupo: empoderar a los inmigrantes para mejorar la calidad de vida política y económica para promover una participación ciudadana plena.

La meta se trazó pensando no sólo en la migración de ese entonces, sino en sus efectos, por el Comité de Refugiados Centroamericanos y el Concilio Ecuménico del Sur de California, creadores de El Rescate.

Y esto es lo que ha logrado en 32 años: a más de medio millón de personas les ha brindado asesoría y representación legal en asuntos migratorios, asilo político, violencia doméstica, reapertura de casos cerrados y, recientemente, para la obtención de la Acción Diferida (DACA), el mandato que canceló las deportaciones y concedió permisos de trabajo y licencias de manejo a estudiantes indocumentados.

Sólo en los últimos doce meses El Rescate ha representado 450 casos migratorios en tribunales y servido a 4,600 personas de 32 países. De éstos, el 54% han sido mujeres. Ahora, su área de trabajo llega a Nevada y Arizona.
"[En los siguientes 30 años] veo a la organización con gran futuro por la presencia de los inmigrantes en este estado, que vienen con la idea de quedarse y prosperar", cita Sanabria.

El Rescate
1501 West 8th St, Suite 100
Los Ángeles, CA, 90017
(213) 387-3284
http://www.elrescate.org/index.html

El Salvador prepares for elections: Will the U.S. intervene?

By EMILE SCHEPERS

On February 2, there will be a presidential election in El Salvador, to replace outgoing left-center President Mauricio Funes of the Farabundo Marti National Liberation Front (FMLN). Candidates include the current vice president and minister of education, Salvador Sanchez Ceren (FMLN), Norman Quijano for the right-wing ARENA Party, and former President Antonio Saca of a right-wing coalition composed of GANA (Grand Alliance for National Unity), PCN (Party of National Conciliation) and PDC (Christian Democratic Party). Polls show Sanchez Ceren slightly ahead, but a lot can happen between now and the election. If nobody gets a majority, there will be a runoff in March.

These elections are haunted by the ghosts of the 80,000 and more people killed under previous right-wing regimes and in the Salvadoran civil war of 1979 to 1992. Sanchez Ceren was a Marxist FMLN comandante during the war. ARENA was founded by the extreme right politician Roberto D'Aubuisson, believed to have ordered the murder of Archbishop Oscar Romero in 1980, among many bloody crimes. The coalition backing Saca is composed of defectors from ARENA.

The civil war was ended by a negotiated agreement in 1992 but the issues that underlay it have not vanished. In spite of partly successful efforts by Mr. Funes and his government to fight poverty and illiteracy through funding schools, clinics and other social programs, problems are immense. On top of the inherited social and economic inequity, El Salvador has become a battleground for Mexican drug gangs and their local allies. This has made security a major issue. A gang truce supported by the government now seems to have fallen apart.

Sanchez Ceran is calling for intensified social reform, and closer relations with the Bolivarian Alliance for the Peoples of Our America (ALBA). He would join PETROCARIBE, an ALBA sponsored program that will save El Salvador huge amounts of money on fuel costs. Such a proposal sets alarm bells ringing in Washington D.C. and in the mansions of the Salvadoran ruling class. To allay fears that Sanchez Ceren might be too far left, the FMLN has chosen the popular mayor of Santa Tecla, Oscar Ortiz, as its vice presidential candidate.

Pressure is being put on El Salvador to get in line with the U.S. sponsored neo liberal program of "free" trade, privatization and austerity. All the Salvadoran political parties except the FMLN have signed an agreement to support such policies. Both Quijano and Saca have made clear that, though they may continue some of Funes' popular social programs, their main strategy will be to make concessions to "attract more foreign investment."

Under pressure, and in spite of objections from labor and the FMLN base, the Funes administration previously agreed to a bill (P-3) allowing more public-private partnerships. It had excepted from privatization, however, education, health care, water and national security. There is now pressure from the right and the U.S. to expand the range of activities in which private, including foreign, capital can participate.

There are big fights going on between small farmers and foreign, especially Canadian and U.S., mining corporations. The Funes administration has imposed a moratorium on new mining projects which either Saca or Quijano would surely reverse.

Hundreds of thousands of Salvadoran citizens live in the United States, many undocumented. More than 200,000 are allowed to live and work here under "Temporary Protected Status." Salvadoran citizens living abroad can vote in the Feb. 2 election, and they contribute $3.9 billion in remittances to the Salvadoran economy yearly. Some Salvadorans accuse the United States of using the vulnerable position of these immigrants to pressure their government. El Salvador sent a small contingent of troops to support the U.S. invasion of Iraq, as a gesture of submission. There is a worry that if El Salvador antagonizes the U.S., Salvadoran immigrants in the United States could pay a high price.

During the 2009 election, the Obama administration promised, and observed, strict neutrality. However, this time, there are complaints about possible interference. The U.S. ambassador, Mari Carmen Aponte, has warned that if the Salvadoran legislature does not approve more legislation favoring private investment, the country could lose $300,000,000 in U.S. administered Millennium Challenge money.

Congressmen Matt Salmon (R-NJ) and Albio Sires (D-NJ), and right-wing figures connected to previous Republican administrations, such as lobbyist Otto Riech, are pushing hard for a U.S. intervention against the FMLN.

There is an effort to undo, through litigation, an 1993 amnesty for people who committed atrocities during the civil war. But on November 14, armed men broke into the offices of Pro-Busqueda, an organization which has been tracing the fate of children separated from their parents during the war, and destroyed 80 percent of its records.

Shortly before, the Roman Catholic Church abruptly closed Tutela Legal, its own archives of war crimes. Many see these things as tending to protect war criminals should the amnesty be revoked.
Select Menu